Ese simpático Buda gordo sentado en un loto con una sonrisa, no debemos confundirlo con Gautama Buda (Sakiamuni), porque representaría a otro ser iluminado llamado Budai (Hotai, Butai, Putai o Miluo Fo) que vivió en la China del siglo X.

Cuenta la leyenda que era un monje amoroso y amistoso que fue reconocido por su amable forma de ser y su particularidad es que no poseía un lugar fijo para descansar en las noches. La tradición de los monjes en esa época era predicar en los templos, pero él lo hacía recorriendo diferentes lugares, caminaba por las diferentes regiones compartiendo su sabiduría a las personas que lo recibían en sus hogares, siempre estaba rodeado de niños, el que le preguntaba que llevaba en su saco le respondía “el mundo entero”. No se registra fecha de nacimiento solo su muerte en marzo del año 916.
Las culturas orientales han compartido por todo el mundo esta imagen como símbolo de buena suerte, otras culturas creen que él es el espíritu de Maitreya que trae la nueva transformación del planeta, sea cual fuere la verdad, esta imagen de júbilo y bienaventuranza es bienvenida en todos los hogares que necesiten un símbolo de alegría y paz.

Gabriela Navarro
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En tapa: mural del Buda Hotei, Helgera, casi Rivadavia, en el barrio de Flores.  Firma: [email protected]

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