Cuando un artista crea una obra, en el soporte que elija, está reproduciendo la lógica divina de generar un propio universo, incluso muchas veces en interconexión con otras creaciones.

El arte nos da la posibilidad de visibilizar la esencia, lo invisible, plasmando emociones, miedos y/o esperanzas. Por momentos incluso creando una expresión contradictoria consigo misma, porque la paradoja y el error son partes de nuestra vida como seres humanos.
Un artista puede optar por ventilar algo distópico y oscuro así como también algo utópico y elevado. Si bien últimamente la parte oscura y decadente intenta tomar fuerza -por momentos uno piensa hasta si esta tendencia no está promoviendo el mal- vale la pena recordar que la historia del arte no siempre fue así.
Para Oscar Wilde la creación debía estar centrada exclusivamente en la estética, libre de cualquier obligación moral o utilidad práctica. Él también sostenía que la vida imita al arte y no como muchos proponen que el arte se inspira en la vida.
Para otros la moral está intrínsicamente ligada a la creación artística, como que van de la mano la ética y la estética. Bajo ese lente hay artistas que plantean que con la creación artística se trata de bajar a armonía al planeta y que enfocándonos en cuestiones positivas ayudamos a generar un mundo mejor.
El cine norteamericano de los ´50 solía tener finales moralizadores luego de haberse presentado una trama de conflictos, mientras este siglo vino a mostrarnos el origen del mal (véase en Batman, Dark Wader, Karate Kid, etcétera) buscando explicar ese fenómeno.
Quienes muestran la oscuridad lo pueden estar haciendo, no como devoción, sino como advertencia (volviendo al cine: Terminator, Matrix…).
Mientras la inteligencia artificial estandariza y homogeniza la creación, el sistema propone ciertas reglas comerciales y utilitarias que el artista puede prescindir.
Y recordemos que es sabido que donde va la mente se crea realidad. Por eso, cuando un artista crea opino que debe ser consciente de qué mundo está atrayendo.
El arte nos permite reflexionar, observar, detenernos y cuestionar desarrollando pensamiento crítico y muchas veces rompiendo con el pensamiento hegemónico.
Podríamos incluso sostener que es un modo de expandir nuestros horizontes mentales y desarrollar empatía, volviendo a contactar con el humano que habita en nosotros.

Rafael Sabini

En tapa: “Luces del Abasto”, acrílico con espátula. Por Mariano Couso. 2024. Véase nota en la Revista El Abasto n°282, diciembre 2023.

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