El legado de los vecinos escritores perdura en sus obras y también en las calles del barrio. En los últimos años, se han colocado una serie de placas conmemorativas en el frente de las viviendas que habitaron, lo que permite dar inicio a un mapa literario local.
El recorrido reúne autores de distintas generaciones y permite recuperar no solo sus trayectorias, sino también los lugares concretos donde vivieron, estudiaron, escribieron o desarrollaron actividades vinculadas con la cultura.

Jorge Aulicino, una nueva referencia en Almagro

Uno de los homenajes más recientes tiene como protagonista al poeta, traductor, periodista y crítico literario Jorge Aulicino, fallecido en julio de 2025.
La Legislatura impulsa la colocación de una placa en Billinghurst 30, casi Rivadavia, edificio donde vivió el escritor. La propuesta busca reconocer una trayectoria de más de cinco décadas dedicada a la poesía, el periodismo, la traducción y la crítica.
Aulicino nació en Buenos Aires en 1949 y publicó más de cuarenta libros. También tuvo una extensa carrera periodística, que incluyó su trabajo en Clarín y su participación en publicaciones vinculadas con la literatura y la cultura.
Su relación con Buenos Aires fue especialmente estrecha: calles, parques, bares y estaciones aparecen de manera recurrente en su poesía.

Hebe Uhart y un taller que fue escuela de escritores

Otro punto del mapa se encuentra en Francisco Acuña de Figueroa 296, donde vivió Hebe Uhart y funcionó durante años su reconocido taller literario.
Un proyecto presentado en la Legislatura propone instalar una placa para recordar a la escritora y el papel que tuvo ese domicilio como espacio de formación. Por allí pasaron distintas generaciones de autoras y autores.
Uhart, nacida en Moreno en 1936 y fallecida en 2018, construyó una obra caracterizada por la observación de la vida cotidiana, los modos de hablar y los vínculos humanos. Publicó cuentos, novelas, crónicas y ensayos y recibió en 2017 el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas.

Irene Gruss, entre la poesía y los bares de Almagro

El recorrido también podría incorporar a Irene Gruss, una de las voces destacadas de la poesía argentina surgida en los años 70.
Los legisladores Franco Vitali, Alejandro Grillo y Delfina Velázquez presentaron un proyecto para colocar una placa en avenida Rivadavia 3764 al 3774, inmueble donde vivió la poeta.
Gruss nació en Buenos Aires en 1950, integró el taller Mario Jorge De Lellis y trabajó en numerosas revistas y medios gráficos. También coordinó talleres de escritura durante décadas.
Su vínculo con Almagro excedió su domicilio: colegas y amistades recordaron sus encuentros y lecturas en distintos bares del barrio.

Cortázar y La Guarida

En Balvanera, uno de los puntos más significativos está en Rivadavia 3130, donde se colocó una placa para recordar a Julio Cortázar y el espacio cultural que fundó allí.
A mediados de la década de 1930, cuando estudiaba en la Escuela Mariano Acosta, Cortázar fundó en un sótano de ese inmueble La Guarida, una tertulia cultural vinculada con estudiantes, docentes, escritores y artistas.
El lugar fue escenario de conversaciones sobre literatura, arte, poesía, filosofía y psicología y formó parte de una etapa decisiva en la formación intelectual del futuro autor de Rayuela.

Leopoldo Marechal, otra huella en Rivadavia

También en Balvanera, en Rivadavia 2349, la Legislatura colocó una placa en el inmueble donde vivió Leopoldo Marechal.
La iniciativa había sido presentada por la legisladora María Bielli y la placa señala: “En este lugar vivió Leopoldo Marechal. El amor al pueblo se logra cuando se lo conoce”.
Marechal, nacido en Buenos Aires en 1900, fue poeta, novelista, dramaturgo, docente y pensador. Su novela Adán Buenosayres, publicada en 1948, es considerada una obra fundamental de la literatura argentina.

Una geografía literaria en las calles

Aulicino, Uhart, Gruss, Cortázar y Marechal permiten reconstruir, a través de sus domicilios y espacios de actividad, una geografía literaria de Almagro y Balvanera. Las placas funcionan como pequeñas señales en el paisaje cotidiano: detrás de una dirección puede encontrarse la casa de un poeta, el taller de una escritora, un sótano convertido en tertulia o el domicilio de uno de los grandes novelistas argentinos.

J.M.C.

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