Notamos en este portal de noticias que cuando subimos un artículo que se viraliza muchas veces -por suerte no siempre- tiene influencias de campañas de trolls. Sin duda, muchas cuentas que se ven como de personas podrían ser perfiles adicionales pagos de incitadores de odio. Profundizando en el mundillo de la web actual llegamos a la teoría de la “internet muerta” donde hasta el 54% de las interacciones ya no son humanas…
La red libre y solidaria
Hace unas décadas había una sensación generalizada, principalmente en la juventud europea, de que la Internet era un lugar de libertad que presentaría lo mejor del ser humano, conviviendo, desde luego, con el sistema capitalista y su maquinaria empresarial.
Hubo desarrollos que demostraron que la solidaridad superaba al egoísmo empresarial. Por ejemplo, cuando en 1991 el estudiante finlandés Linus Torvalds creó un núcleo de sistema operativo libre Linux y logró convertirse en un proyecto colaborativo global de código abierto que impulsa gran parte de Internet, como los teléfonos Android y las supercomputadoras más potentes. O Wikipedia, la enciclopedia libre y de edición abierta en línea más grande del mundo que fue lanzada en el 2001 por Jimmy Wales y Larry Sanger para expandir el conocimiento colectivo. O el Partido Pirata (Piratpartiet) un movimiento originado en Suecia en 2006 -y expandido por un montón de países- cuya consigna es que “compartir no es robar” dado que copiar un archivo digital no destruye ni quita el original bregando por lo que la distribución cultural libre beneficia a la sociedad. Siguen insistiendo en la privacidad en internet, en la libertad de expresión y la total transparencia gubernamental.
En Argentina recuerdo a fines del siglo un servidor de internet pionero con tintes comunitarios llamado Wamani.
La manipulada red actual
Y si bien alguna de estas u otras movidas de tinte solidario persisten hay otra influencia que actualmente nos lleva hacia una sociedad más despótica y controlada.
Partimos para introducirnos al tema en que en esta revista notamos que cuando subimos un artículo que se viraliza muchas veces tiene influencias nefastas. Notamos viralizaciones, por campañas de trolls, cuando se puede observar tintes políticos, donde vemos muchos comentarios agresivos lanzados desde extrañas cuentas con pocos amigos. Cuando lo notamos bloqueamos. Pero son muchos y algunos ya parecen perfiles de humanos de verdad, o se confunden con NPC o con personas con una carga de violencia importante. Ante la duda ésos los dejamos, considerando que cada cual puede pensar a su manera. En la multiplicidad de voces está la democracia. Claro que sin agredir.
Los comentarios de bots más duros son los que rompen el hielo y funcionan como disparadores para que muchas personas suelten cuestiones que normalmente no dirían. En nuestra publicación lo usan cuando se menciona algo relacionado a los derechos humanos -como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo o la cifra de los desaparecidos- así como también con tintes racistas cuando se habla de alguna comunidad en particular, como puede ser la peruana.
Estas cuentas buscan generar una narrativa hostigando a quienes plantean como “enemigos”. El resultado es que al subir el tono se acentúan los discursos fascistas, autoritarios o racistas. Hacen defensa ciega al gobierno de turno.
Lo más triste es que los fondos para esos trolls lo pagamos entre todos, porque vienen del mismísimo gobierno que en grandes rasgos ha quitado la pauta oficial para todos los medios, salvo sus aplaudidores, y les ha otorgado a estas entidades sus dividendos. Es de público conocimiento que militantes digitales, influencers y comunicadores reciben fondos públicos a través de dependencias oficiales como la Secretaría de Comunicación y Prensa, la Secretaría General de Presidencia y partidas de inteligencia.
Internet 3.0
Se trató de una etapa con una red “inteligente” y “centrada en la propiedad del usuario”. Si vamos a ahondar más hondo basta con recordar la injerencia que tuvo la Cambridge Analytica en las elecciones. En especial se cuestionó mucho esto cuando la victoria de Mauricio Macri para la presidencia en el 2015. Dicha IA trabajaba como lo hace la internet 3.0, llevándole al perfil del dudoso en cuanto a qué votar la “información” necesaria para que se decida por su candidato, sin muchos escrúpulos. La mentira es parte del show. Hoy sabemos que lo que nos llega en las redes está basado en nuestra interacción por lo que un perfil no va a lograr percibir la realidad de uno que está en la otra vereda manipulando así nuestras mentes con el triste resultado de separarnos como sociedad.
La web muerta
La realidad es que en la web actual a hay más bots que personas interactuando. Diferentes análisis globales de ciberseguridad, como el informe Bad Bot y datos de Human Security, confirman que el tráfico automatizado representa entre el 51% y el 53% de toda la actividad web.
Este fenómeno está siendo acelerado de forma drástica por la inteligencia artificial (IA) y los especialistas de Google lo dividen en dos grandes grupos que operan en las sombras de la red. Los bots “buenos”: Buscadores y rastreadores que, por ejemplo indexan páginas web para que puedas encontrarlas. Entrenamiento de IA: Algoritmos avanzados que recorren la web recopilando datos de forma masiva para mejorar los modelos lingüísticos actuales. Herramientas de monitoreo: miden la velocidad de los sitios o el correcto funcionamiento de las páginas. Y los bots “maliciosos”: Ataques de fuerza bruta: Intentos automatizados para adivinar contraseñas y hackear cuentas ajenas. Scraping abusivo: Extracción no autorizada de precios, datos personales o contenido para clonar páginas web. Granjas de spam y redes sociales: Cuentas falsas programadas para inflar interacciones, esparcir desinformación y manipular tendencias en plataformas digitales que es lo que mencionamos que notamos en nuestra publicación.
A todo esto existe, IA mediante se ha gestando, y coexiste, la internet 4.0, donde los bots están creando contenido para otros bots, generando así un ecosistema que los analistas vigilan de cerca ante el avance de la conocida teórica del “internet muerta”.
Para cerrar
A simple vista observamos un mundo cada vez más reaccionario y con menos tolerancia. Sin embargo, algo no termina de cuajar cuando ahondamos en la realidad cotidiana, en contacto con la gente, con lo más allegados, con los vecinos donde podremos observar que si bien hay distanciamientos y algunos enojos también permanece ese sentir humano y la tolerancia que nos caracteriza como pueblo y especie. Entonces es que debemos recordar esto de que las redes están en gran parte tomadas por empresas generadoras de ideas. Ahí se está desarrollando la “batalla cultural” donde las ideas más reaccionarias y la crueldad parece que se vinieran imponiendo. Lo mejor sería no amargarse demasiado, las esperanzas son lo último que perdemos. Por más dinero que inviertan en manipular ideas y difundir mentiras no caigamos en perder nuestra sensibilidad, nuestro sentido de solidaridad y nuestra capacidad de analizar críticamente las cosas sabiendo que si hay algo que podemos corregir -aunque con mucho esfuerzo- es a nosotros mismos.
R.S.