En medio de tantas, pero tantas, pálidas: el FMI, más endeudamiento y recortes de gastos sociales, más poder a las fuerzas armadas pese a aquel Nunca Más, militares estadounidenses e Israelíes apostados en el país como tomando posesión de ciertos lugares estratégicos en cuanto a los recursos naturales; despidos, recortes, subas indiscriminadas del precio a los servicios básicos, alquileres por las nubes, inflación, comercios que cierran, clientes que dejan de consumir, depresión, tristeza, desazón…

Y, sin embargo, en el mismo lugar y al mismo tiempo -como si fuese un universo paralelo- podemos llegar a sentir la alegría de estar vivos, de estar sanos, y pese a todo: reír, jugar, correr, amarnos, crecer, críar, crear, cooperar, trabajar, amar… de juntarnos y de ir por nuestra pasión. Comprometidos en generar un mundo mejor y más justo. Entendiendo que dentro de uno mismo, dentro de cada uno de nosotros, late el universo, que somos un organismo solos y además con otro, todos juntos… y el oxímoron de ser perfectos con nuestras imperfecciones que nos hace únicos, que nos da lo que necesitamos para vivir este corto tránsito que es la vida.

Sin ser ciegos ante lo primero, no olvidemos lo importante. A ponernos nuestras vidas, nuestras familias, nuestra patria y nuestro mundo al hombro, que ¡es hora de salir adelante!

Rafael Sabini
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