Hacer una publicación en papel hoy implica un desfasaje muy grande con respecto a nuestra economía normal donde pretendemos que nuestra moneda sea el peso, algo así como un desequilibrio de sesenta a uno… Porque para la industria gráfica todo está en precio dólar: el papel, las chapas, las tintas, los líquidos, las maquinarias y, como nos pasa al resto de los mortales de este suelo, ¡la luz! (Que dicho sea entre paréntesis nos llega en casa como ¡6000 mensuales!) Hay papeleras argentinas, pero se suben al caballo del dólar. Y esto da como resultado recortes, en nuestro caso, esta vez, en el gramaje del papel.
Si repasamos los últimos años de esta revista podremos recordar que cuando el dólar estaba a 9/16 tenía 36 páginas, de las cuales solo las tapas contenían color. Eso daba la posibilidad de tener más contenido y por ende más colaboraciones. Al tiempito de que asumió está gestión -que buscó que cambiemos en pro de los grandes intereses económicos, y por ende en contra del pueblo trabajador- tuvimos que dejar 16 páginas. Hace más o menos un año abandonamos cuatro páginas más, las tapas, a cambio pusimos color en la mitad de las 16 restantes con un gramaje un poco más alto. Hoy perdimos ese gramaje.
Para poder seguir siendo merecedores de la pauta oficial del gobierno porteño, integrando el Registro de Medios Vecinales, podríamos aún perder lo que es color. Luego no habrá más nada en qué bajar… Solo rezar de que la nueva gestión arregle el descontrol luego de la fiesta de los ricos que se llevan todo a Panamá.
Estos cambios son molestos, pero los tomamos con orgullo. Esta revista no puede ser un hecho aislado de lo que sucede afuera. Somos parte integral del barrio y por ende lo que le pasa a nuestros vecinos también no toca a nosotros. Esperamos con ansias que la revista pueda volver a tener mayor gramaje, más páginas y, como otrora, mayor tirada. Deseamos que el comerciante y profesional del barrio no dude en acompañarnos porque puede y le sirve. Porque es justo que el comerciante pueda sostener su personal, pagar los gastos y en esta fecha no estar pensando en cerrar, sino al contrario, en qué hacer en sus vacaciones.
Esperamos creyendo que es posible volver a reconstruir lo destruido en el ámbito económico, humano, social y en el plano del derecho. Que la transición sea en paz para beneficio de la mayoría.

Rafael Sabini
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