En la zona del Abasto los teatros independientes están habilitados para tener funciones con público. Bares culturales como La Casona han reabierto y se espera el regreso del Boliche de Roberto.
La pandemia no terminó y hay que seguir cuidándose. Sin embargo, el panorama sanitario permite levantar persianas y proyectar a mediano plazo. Siempre con barbijo y distancia. Desde las aperturas de julio, en la zona del Abasto la mayoría de los comercios regresaron al trabajo y en octubre se sumó el regreso del shopping Abasto, justo para su aniversario 22. A comienzos de este mes, Ciudad y Nación habilitaron los protocolos para el regreso, con público reducido, de la actividad escénica en teatros y centros culturales, los cuales hasta el momento solo podían hacer streaming.
Según el protocolo, se habilita solo el 30% de las butacas y las funciones durarán menos de 90 minutos. Las entradas se adquieren en forma previa, mediante plataformas digitales.
Del mismo modo, la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131) anunció la vuelta de los espectáculos al aire libre en su patio principal. El 21 de este mes el cantautor Coti iba a dar un recital para 100 personas, haciendo una inflexión luego de meses con conversatorios y recitales por streaming.
La zona del Abasto ya cuenta con un encuentro estable en estos tiempos de pandemia. Todos los miércoles a las 21 en El Portal Teatro (Lavalle 3073) se presenta en vivo el grupo La Monja Rescatada, compuesto por Basilio Fernandez en el fuelle, Nels Rome en la guitarra, Juan Cinza en guitarrón y Norman Leandro en voz. Los viernes a la noche también se hace un ciclo de artistas emergentes llamado Frenética y sin sentido.
Este clima de puertas abiertas llega a los bares culturales del Abasto, que venían en proceso desde septiembre. Así ocurre con el bar de la Casona Cultural Humahuaca (Humahuaca y Sánchez de Bustamante). “Luego de ocho meses nos animamos a levantar las persianas y sacar las mesas para que puedas venir a visitarnos. Con mucho alcohol en gel, barbijos, distanciamiento y los protocolos necesarios para seguir cuidándonos pues el “bicho” sigue ahí y queremos mantenerlo lejos. Tenemos birra fría, pizzas caseras, la máquina de café encendida y todo el entusiasmo de volver”, dicen en este espacio social y cultural que en mayo cumplió 20 años de existencia.
En esta línea, hay un regreso esperado y es el del Boliche de Roberto, en Bulnes y Perón. El histórico lugar de bohemia, tango y música en vivo está en proceso de mejoras de infraestructura, contaron sus hacedores a este medio. Estimaban reabrir en diciembre, adaptándose a la normativa vigente en cuanto a cuidados sanitarios.
Antaño fue uno de los Bares Notables y previo a la pandemia se consolidó como un lugar de camaradería que vibra al ritmo del dos por cuatro.
A propósito de notables, El Símbolo (Corrientes, casi Bulnes) vuelve con ganas y fuerza a abrigar de calor a los parroquianos siguiendo los protocolos.
“Seguimos atravesando una crisis sanitaria descomunal, y con la cultura dada vuelta”, resumen sobre el sentir colectivo quienes están a cargo del Bar de Kowalski (Billinghurst 835), que en octubre reabrió su patio, “el más lindo de Almagro”.
En esa línea, enumerar estos proyectos en desarrollo implica un claroscuro de sensaciones, ya que a este reverdecer se llega con unas cuantas bajas. Si bien el recuento de daños completo se hará una vez que la pandemia quede atrás, sus efectos ya están latentes.
Desde lo cultural se puede nombrar el cierre de Casa Indómita (Agüero 892), Ambigú (Perón 1829 ), Comuna 0 (Boedo 325), La Aurora del Tango (Corrientes y Billinghurst). Es una situación nunca antes vista, de la que llevará tiempo recuperarse.

J.M.C.

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