Vecinos y referentes de salud de Almagro y Boedo (Comuna 5) participaron este miércoles de una jornada de prevención contra el dengue en la Escuela N° 10 José de San Martín (Quito 4047), donde se desarrolló una charla y un taller destinado a estudiantes de primer año.
La actividad contó con la participación de una promotora de salud del CeSAC 38, personal de Salud Ambiental del Gobierno porteño, integrantes de la Comisión de Salud del Consejo Consultivo Comunal 5 y Yamila Ipahis Fuxman, responsable del Área de Salud de la Junta Comunal N° 5.
El encuentro estuvo orientado a que los alumnos pudieran reconocer, mediante juegos y pistas educativas, distintos lugares y objetos que pueden convertirse en criaderos del Aedes aegypti, mosquito transmisor del dengue.
Participaron alumnos y profesores de tres divisiones de primer año. Los estudiantes fueron organizados en grupos para desarrollar las distintas consignas vinculadas con el ciclo de vida del mosquito y las medidas que pueden adoptarse para evitar su reproducción.
Prevención según el ciclo del mosquito
El taller forma parte de un programa de prevención comunitaria que propone abordar las distintas etapas del ciclo biológico del mosquito. La primera etapa, denominada “Mosquitos en huevo”, se trabajó hasta fines de septiembre, mientras que durante octubre y diciembre las actividades se concentran en la etapa de “Mosquitos en larva”.
En esta instancia se pone el foco especialmente en la eliminación de recipientes y objetos que puedan acumular agua, ya que las larvas se desarrollan en ambientes acuáticos.
Una de las principales herramientas de prevención es el descacharrado, que consiste en eliminar, vaciar, dar vuelta o mantener adecuadamente tapados los elementos que puedan acumular agua.
Durante la etapa de huevos, la limpieza de recipientes resulta fundamental porque los huevos pueden permanecer adheridos a sus paredes durante meses. Por eso se recomienda fregar y cepillar los bordes internos de baldes, bebederos, floreros y otros recipientes, además de desechar objetos en desuso que puedan juntar agua.
Con la llegada de temperaturas más altas, el trabajo se concentra en impedir que las larvas puedan desarrollarse. Entre las medidas preventivas se encuentra dar vuelta o guardar bajo techo los recipientes que estén al aire libre, renovar con frecuencia el agua de floreros y bebederos de animales y mantener tapados los depósitos de agua.
La propuesta continuará con nuevas etapas del programa de prevención comunitaria durante los próximos meses, acompañando el ciclo del mosquito y reforzando las acciones que pueden realizarse desde las viviendas, las escuelas y otros espacios del barrio.
Desde la actividad remarcaron la importancia de que la prevención no quede limitada a una jornada puntual, sino que se sostenga durante toda la temporada de mayor actividad del mosquito. El objetivo es que los estudiantes puedan trasladar los conocimientos adquiridos a sus hogares y contribuir a detectar y eliminar posibles criaderos en su entorno cotidiano.
J.c.