Este martes 21 de abril se cumple el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, el primer pontífice argentino y latinoamericano, cuyo legado también quedó marcado por su acompañamiento a víctimas de tragedias que golpearon profundamente a la Ciudad de Buenos Aires. Así lo mencionábamos hace un año en nuestra edición gráfica.
Durante su etapa como arzobispo porteño y luego como Papa, Jorge Bergoglio mantuvo un vínculo cercano con familiares y sobrevivientes de dos de los hechos más dolorosos ocurridos en el barrio de Balvanera: el incendio de República Cromañón y la Tragedia de Once.
La noche del 30 de diciembre de 2004, un incendio durante un recital en Cromañón dejó 194 muertos y más de 1400 heridos. En ese momento, Bergoglio ya era arzobispo de Buenos Aires y, según relatan sobrevivientes, estuvo en contacto con las familias desde las primeras horas, recorrió hospitales y ofició misas en memoria de las víctimas. Ese acompañamiento continuó en los años siguientes, durante el reclamo de justicia.
Incluso dos décadas después, ya como Papa, mantuvo ese vínculo. En 2024 recibió en el Vaticano a sobrevivientes y músicos vinculados a la tragedia, quienes le acercaron un libro testimonial. Allí, Francisco destacó la importancia de “ejercitar la memoria” y recordó su presencia en los momentos más críticos. En ese encuentro, dejó un mensaje que sintetiza su mirada: “Les pido que nunca pierdan la ilusión”.
Un compromiso similar sostuvo frente a la tragedia ferroviaria de Once, ocurrida el 22 de febrero de 2012, cuando una formación del tren Sarmiento chocó en la estación y provocó 51 muertes y cientos de heridos. Tras el hecho, Bergoglio pidió un “reclamo sereno de Justicia” y cuestionó las condiciones de transporte que padecían los trabajadores.
Ya como Papa, continuó acompañando a las familias. En 2014 envió una carta en la que expresó su cercanía y denunció que la tragedia fue consecuencia de “sombrías negligencias”. Ese mismo año, recibió en el Vaticano a un grupo de madres de víctimas, y su presencia quedó también plasmada simbólicamente en una cerámica con su firma instalada en el andén donde ocurrió el accidente.
A lo largo de su vida, Francisco no solo fue un líder religioso global, sino también una figura profundamente comprometida con las problemáticas sociales de su ciudad. Su cercanía con las víctimas de Cromañón y Once refleja una constante: estar presente en el dolor colectivo y acompañar los reclamos de memoria y justicia.
J.C.
Foto de arriba del diario Clarín, retocada por nosotros.