El fallecimiento de Carlos Alberto “Indio” Solari conmovió al rock nacional y reavivó el interés por aquellos lugares cotidianos que resguardan la intimidad de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lejos de los estadios multitudinarios, la historia de la banda se construyó en espacios barriales. Uno de los más emblemáticos se encuentra en Almagro, en el inmueble de Hipólito Yrigoyen 4071, donde funcionó una de las salas de ensayo clave del grupo y que actualmente alberga a Gregón Club. Allí ensayaron buena parte de la década del noventa, en el apogeo del grupo.
A raíz de la triste noticia, los seguidores volvieron a hacer circular una histórica fotografía difundida por la cuenta especializada de Instagram @losredondos.enfotos, dedicada a mantener la memoria y compartir historias ligadas a la banda y sus fanáticos.
Una de las imágenes que dan cuenta del paso de los Redondos por Almagro las suministró el usuaario @nicodiez_10. Hay una toma del Indio cruzando Yrigoyen y otra de él posando junto al cantante en la puerta de la sala.
Según contó el usuario las fotos son de mayo de 1998. Fue en los días previos a un show en Villa María, Córdoba. Un detalle que no pasó desapercibido para los fanáticos es que en la captura el músico viste la mítica remera de la Geisha, la misma que utilizó en los conciertos de Huracán.
También el usuario @andresleonardoveron compartió una foto que se sacó con el Indio en la puerta de la sala, en agosto de 1997. “Esta foto fué sacada en la salida de un ensayo, todavía no estaba Luzbola. Fué en la calle Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, post censura del recital de Olavarria. En ese entonces estaban presentando Luzbelito, fué muy lindo ver al Indio con toda la onda, luego apareció toda la banda”, contó para el posteo.
La publicación de las fotos no solo despertó nostalgia, sino que también funcionó como un imán para que los vecinos de la Comuna 5 compartieran sus vivencias de aquellos años en que el misticismo ricotero convivía con la rutina de Almagro.
Entre los testimonios rescatados en el posteo de los seguidores, el usuario @jhonniebwood.lamparas —quien vivía a dos cuadras y trabajaba en un videoclub sobre la calle 33 Orientales— rememoró cómo era convivir con el misterio de la sala en la época del furor del VHS: “Una vuelta, en el colegio, se rumoreó que Los Redondos ensayaban en la zona pero no había precisos datos y se hacía todo un misterio… Cierto día el dueño de la sala (un tal Lochu) pide por teléfono unas pelis (…) y al ir a la sala confirmo que eran ellos. Escuché en el poco tiempo que estuve que iban a ir al bar de la esquina más tarde. (…) Fuimos a sentar al bar a esperar para ver si podíamos rescatar una foto. Después de como 3 o 4 horas apareció el Indio con Sergio Dawi y algún otro muchacho… Nos acercamos a pedirles una foto, obviamente nos dijeron que no, pero nos preguntaron muy amablemente si éramos de la zona. Les conté que era del videoclub, nos invitaron una gaseosa…”.
El vecino también aportó otro dato de color sobre la fisonomía del barrio en los 90: Semilla Bucciarelli, el bajista de la banda, era vecino de la cuadra y vivía en un primer piso sobre Hipólito Yrigoyen 4114.
Por su parte, el usuario @juan.casavelos sumó otra postal imborrable del cruce cotidiano con las leyendas del rock en las esquinas de Almagro: “Vivíamos con los pibes a 4 cuadras, en Belgrano y Boedo. Una vuelta estaba con mi perra paseando y cuando estaba esperando el semáforo en la esquina de Yrigoyen y Castro Barros, frente a la casa del Dube, se para un tipo con anteojos negros y me dice: ‘Qué linda perra… ¿Cómo se llama?’. ‘Shate’, le digo. ‘Bueno, chau’. Hago unos pasos y me doy cuenta… era Skay yendo a la sala”.
La vinculación de esta propiedad con la música independiente comenzó en 1987. Según los registros de la Asociación Civil de Clubes de Música en Vivo (CLUMVI), por sus salas pasaron artistas fundamentales de la cultura argentina como La Renga, Riff, Pappo, Rata Blanca, Memphis La Blusera, Ratones Paranoicos y Los Auténticos Decadentes.
Con el paso de los años, el lugar resistió y se reconvirtió. El 27 de octubre de 2012 abrió formalmente sus puertas Gregón Club, un proyecto fundado por el propio “Gregón” que transformó la histórica sala de ensayo en un club de música en vivo.
Desde hace 14 años, el establecimiento mantiene una programación activa orientada al rock, logrando una continuidad poco común dentro del circuito nocturno porteño. Lo que alguna vez fue un refugio privado para la creación de Los Redondos, hoy funciona como un escenario abierto al público y un espacio de resistencia cultural en el corazón de Almagro.
J.C.