Una protesta de trabajadores del subte, delegados gremiales y organizaciones políticas de izquierda se realizó este jueves por la tarde frente a las oficinas de Emova y Subterráneos de Buenos Aires, en la zona de Balvanera, para reclamar la reincorporación de Araceli Pintos, una exempleada de la concesionaria que denunció haber sufrido acoso por parte de un efectivo de la Policía de la Ciudad.
La movilización comenzó en la zona de Agüero y Bartolomé Mitre y posteriormente se trasladó algunas cuadras hasta Rivadavia y Sánchez de Bustamante, en el límite entre Balvanera y Almagro. En el lugar se desplegó un importante operativo policial y los manifestantes denunciaron episodios de violencia durante la intervención.
Según videos difundidos, los efectivos policiales organizaron un cordón y el tránsito estuvo interrumpido en forma momentánea. En la esquina hubo algunos incidentes.
Uno de los hechos señalados durante la protesta fue la presunta agresión a un adolescente de 15 años. La legisladora porteña del Frente de Izquierda, Alejandrina Barry, afirmó que el joven fue golpeado por un efectivo policial cuando salía del colegio y que sufrió lesiones en el hombro, además de haber recibido gas pimienta en el rostro. Según su denuncia, el adolescente debió esperar la asistencia médica.
Barry también cuestionó el operativo policial y sostuvo que la intervención se produjo mientras trabajadores y organizaciones reclamaban por la situación de Pintos. La legisladora responsabilizó políticamente al Gobierno porteño por el accionar de los efectivos.
La protesta se enmarcó en un conflicto que lleva varios meses y que ya generó distintas medidas de fuerza en estaciones del subte, entre ellas aperturas de molinetes.
Dos versiones sobre el despido
El caso de Pintos enfrenta dos versiones contrapuestas. Los trabajadores y delegados sostienen que la empleada fue despedida como represalia después de denunciar una situación de acoso sexual y laboral que, según su denuncia, habría sido protagonizada por un policía que prestaba servicio en una estación del subte.
Desde la representación gremial consideran que la desvinculación fue discriminatoria y reclaman que la trabajadora sea reincorporada. El reclamo también es acompañado por organizaciones feministas, sociales y políticas.
La empresa concesionaria, en cambio, sostiene que Pintos se encontraba en período de prueba y que la decisión de no efectivizar su incorporación respondió a “reiterados incumplimientos en sus tareas”. Emova también afirma que cumplió con las instancias correspondientes antes de adoptar la decisión. Esa explicación fue difundida por la compañía en anteriores jornadas de protesta por el mismo caso.
El reclamo de los trabajadores también llegó al ámbito judicial. En junio, una audiencia vinculada con el conflicto se realizó en el marco de la causa iniciada por Pintos contra Emova, mientras que la trabajadora reclama la nulidad de la desvinculación y su regreso al puesto.
Un conflicto que continúa
La protesta de este jueves se sumó a una serie de acciones impulsadas durante los últimos meses por trabajadores del subte y organizaciones que acompañan a Pintos.
El pedido de reincorporación incluyó, desde el año pasado, aperturas de molinetes y movilizaciones en distintas estaciones de las líneas B, C y D.
J.C.