El recambio de los asientos de los trenes Mitsubishi de la Línea B del subte porteño continúa más de un mes después de que comenzara la intervención de las primeras formaciones. La cuenta especializada Transporte AMBA informó que los trabajos siguen adelante y que los coches son trasladados durante la noche hacia los talleres de la Línea Urquiza para realizar las modificaciones.
Según la información difundida por la cuenta, los viernes se traslada una formación desde la Línea B, durante el fin de semana se realiza el cambio de los asientos y entre el domingo y el lunes la unidad vuelve a la línea. De esta manera, el procedimiento se desarrolla de forma progresiva sin retirar durante períodos prolongados las formaciones del servicio.
La modificación implica el reemplazo de los tradicionales asientos acolchados revestidos en pana bordó por otros rígidos de plástico blanco. El cambio altera una de las características más reconocibles de los Mitsubishi que circulan por la Línea B desde hace décadas.
El proceso había comenzado a mediados de agosto, cuando entró en servicio la primera formación intervenida. En ese momento, desde Subterráneos de Buenos Aires (SBA) habían informado que el plan contemplaba modificar una formación por semana durante 18 semanas, con trabajos a cargo de la concesionaria Emova en los talleres Lynch de la Línea Urquiza.
La explicación oficial al sitio En El Subte fue que se trata de una mejora de transición, orientada a mejorar las condiciones de viaje y facilitar la limpieza y desinfección de los coches. El plástico permite una superficie más sencilla de mantener que los tapizados que tenían las unidades.
El recambio llamó la atención porque los Mitsubishi se encuentran próximos a ser reemplazados. Las nuevas formaciones CRRC Serie 400 tienen prevista su llegada a partir del primer trimestre de 2027. Sin embargo, el retiro de los trenes actuales no será inmediato: la incorporación de los nuevos coches requerirá pruebas y distintas obras de modernización de la infraestructura de la Línea B.
Por ese motivo, los Mitsubishi todavía deberán continuar prestando servicio durante un período de transición. En ese contexto se decidió avanzar con la renovación de los asientos, especialmente en unidades cuyos tapizados presentan un importante desgaste luego de años de utilización.
El resultado ya puede observarse en las formaciones que circulan por la línea: mientras algunos trenes mantienen los históricos asientos de pana bordó, otros presentan el nuevo interior con piezas de plástico blanco.
Los Mitsubishi Eidan Serie 500 llegaron a Buenos Aires en la década de 1990, luego de haber prestado servicio en el Metro de Tokio, y se transformaron en una de las imágenes características de la Línea B. Ahora, mientras se prepara el desembarco de los nuevos trenes, atraviesan una última etapa de modificaciones que también cambia uno de los elementos más recordados por los pasajeros.
J.C.
Foto: En El Subte