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Festival de bandas en el Santuario de Cromañón

En Ecuador y Mitre.

Este domingo por la tarde, sobrevivientes y familiares de víctimas de la tragedia de Cromañón (incendio en una disco de Once el 30 de diciembre de 2004 por el cual murieron 194 personas y hubo miles de heridos) hicieron un festival de música en vivo en el Santuario de Ecuador y Mitre, frente al local. Iban a tocar La Vieja Fierrera (Olavarría), Niño Viejo y Los Cachitos.

“Siempre estamos bancando la causa”, dice a este medio Martin “Richard” Ramírez, sobreviviente y miembro de la agrupación Sin Derecho No Hay Justicia. Es uno de los tantos presentes que se encargó de la organización de esta actividad en el espacio público del Santuario, donde hay fotos de las víctimas, también ofrendas y una serie de murales conmemorativos.

“Entre familiares y sobrevivientes somos como una gran familia, haciéndonos cargo de lo que pasó, trabajando como podemos para marcarle al Estado su responsabilidad, lo que tiene que hacer”, señala.

“Nosotros desde nuestro lugar hacemos un homenaje para recordar a los pibes de Cromañón. Pudimos haber sido nosotros que hoy estamos acá. Como cualquiera que iba a recitales o partidos o mismo estar en el transporte público como la masacre de Once (siniestro ferroviario ocurrido el 22 de febrero de 2012, donde murieron 51 personas)”, dice Martín.

“El problema que tuvimos apenas pasó la tragedia fueron los medios de comunicación que le echaron la culpa a las víctimas y a los familiares. Decían excusas que no venían al caso”, asegura.

En el presente, señala que una cuarta parte de los sobrevivientes recibe alguna ayuda económica del Estado y que “solo el 5% tiene la asistencia psicológica necesaria o se le hace un control riguroso”.

En la Ciudad de Buenos Aires rige la Ley 4.786, cuyo artículo primero expone: “La presente Ley tiene por objeto establecer la asistencia integral a las víctimas sobrevivientes y familiares de la Tragedia de Cromañon a través de prestaciones de salud, educación, inserción laboral y asistencia económica”.

A futuro, Martín sostiene que es necesario mantener viva la historia de lo que pasó, de los responsables que por acción u omisión generaron las condiciones en que se produjo el incendio. También sostiene que es necesario recordar que hubo jóvenes que ingresaron varias veces para sacar a otros pibes. “Acá donde está el santuario esa noche estaba lleno de cuerpos. Hay sobrevivientes que nunca más pisaron esta esquina por la impresión. Hay que mantener viva la memoria de lo que pasó”, concluye.

J.C.

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