Diego Martín Silvera es vecino de Almagro y protagonizó un hito sin precedentes para el deporte nacional e internacional al haberse convertido en el primer argentino en conquistar un bicampeonato mundial Máster de atletismo en las pruebas de 400 y 800 metros. Al cierre de esta edición juntaba fondos para costear su participación en el Mundial de Corea del Sur.
Además de las dos medallas de oro obtenidas en el Campeonato Mundial Máster de Gotemburgo (Suecia) en 2024, Silvera ostenta los récords nacional y sudamericano vigentes en ambas distancias —establecidos en Argentina en 2024 y revalidados en 2025—, un hito histórico para el deporte de la ciudad y del país.
Sin embargo, tras hacer historia en Suecia, el vecino de Almagro enfrenta hoy una carrera a contrarreloj fuera de las pistas para reunir los fondos que le permitan representar nuevamente a la Argentina en el próximo Campeonato Mundial de Atletismo Máster de Daegu, Corea del Sur, que se disputará del 22 de agosto al 3 de septiembre de 2026. Al no contar con patrocinio oficial, el deportista autofinancia la travesía organizando torneos de natación, rifas a beneficio y convocando al apoyo de comercios, PyMEs y vecinos que quieran colaborar a través del alias mundial.diego.
“El desafío en todos estos años es principalmente autofinanciar todo. Distinto sería si uno pudiese acá en Argentina vivir de esto; se verían grandísimos resultados por muchos atletas. El autofinanciarse implica muchísimo: buscar más trabajo e invertir tiempo que, si no lo utilizaras, lo usarías para entrenar. Muchas veces, siendo padre, trabajador y marido, es difícil hacer los tiempos y la energía para sostener esos niveles. Pero es aprender a transformar las dificultades en motivación”, explica Diego sobre la campaña para viajar a Corea.
Una carrera marcada por la reinvención
Nacido en la Ciudad de Buenos Aires en 1979, Silvera comenzó su carrera como atleta federado en Argentina en 1993, luego de dar sus primeros pasos en la pista del Parque Avellaneda. Durante su etapa juvenil integró la Selección Argentina, encabezó el ranking nacional de los 800 metros y obtuvo múltiples títulos regionales y nacionales.
“El interés por la actividad física nació de forma natural; ya desde chiquito, cinco o seis años, corría en la vereda de casa. Luego la preferencia por el atletismo comenzó en la primaria, donde me destacaba en torneos escolares. Transcurrí toda mi juventud entrenando en la pista del Parque Avellaneda y estuve en la Selección Argentina participando de sudamericanos en medio fondo y 400 metros”, recuerda.
Alrededor de los 20 años, la necesidad de compatibilizar el deporte con los estudios, el trabajo y la familia lo llevó a diversificar su entrenamiento. Su vocación de servicio lo condujo al profesorado de Educación Física y a la carrera de guardavidas. Entre 1999 y 2010 incursionó en la natación y el triatlón, disciplinas en las que también representó a la Argentina.
Su regreso definitivo a la pista se concretó al bordear los 40 años, cuando decidió apostar de lleno a su primera pasión:
“Ya de grande decidí, con el Mundial pasado en Gotemburgo, dedicarme exclusivamente a ver qué pasaba si hacía un año entero todo bien. Abandoné el agua, abandoné la bici y me dediqué de lleno al atletismo. Fue ahí donde pude lograr las dos medallas de oro. Fue un recorrido lleno de aprendizajes, obstáculos y momentos de crecimiento”.
En el Mundial de Suecia 2024 se consagró campeón en los 400 metros con un tiempo de 51s89 y en los 800 metros con una marca de 1m58s65. Ambos registros significaron récords para la Argentina y plusmarcas sudamericanas de la categoría Máster, logros que continuó mejorando en 2025 al batir nuevamente el récord continental en los 400 metros.
La identidad barrial y el reconocimiento de la ciudad
Aunque creció en Parque Avellaneda, Silvera echó raíces en Almagro hace más de diez años, donde vive junto a su esposa y sus dos hijas de 12 y 15 años. Desde el barrio coordina su rutina diaria entre la escuela de sus hijas, sus trabajos como guardavidas y profesor, y sus entrenamientos en la pista pública de Parque Chacabuco, utilizando ocasionalmente los parques Rivadavia y Centenario para trabajos regenerativos.
“El barrio de Almagro tiene un valor muy especial para mí. Me gusta su identidad, el movimiento que tiene. Es el lugar donde elegí la crianza de mis hijas. Estamos hace un poquito más de 10 años en el lugar y tengo la cercanía con mi trabajo, mi lugar de entrenamiento y la escuela de ellas. Por eso es el lugar que elegimos con mi familia para desarrollarnos”, expresa.
Toda esa trayectoria y el valor de su esfuerzo en el deporte comunitario lo llevaron a ser distinguido en la Legislatura porteña como Personalidad Destacada del Deporte de la Ciudad de Buenos Aires. El reconocimiento destacó no solo sus récords nacionales y títulos mundiales de 2024, sino también su labor formativa en la Argentina: es fundador de la escuela Baires Track and Field y docente de la escuela de atletismo de Racing Club, donde entrena a niños, adolescentes y adultos.
“La muestra de cariño de la gente es impagable. Uno de mis grandes objetivos era que mis hijas sientan orgullo de su padre”, afirma Diego. Y concluye: “Para mí representa algo muy importante lograr esos dos títulos mundiales, ser el primer atleta argentino en hacerlo y además poseer récords sudamericanos en ambas pruebas. Es algo que jamás soñé. Creo que una frase que resume un poquito todo es que los sueños no tienen fecha de vencimiento; con trabajo y perseverancia, siempre se puede seguir creciendo”.
J.M.C.
