La cultura es un meollo que nos une a todos. Como toda creación humana tiene su tinte ideológico, sin embargo, su interpretación puede ser ambigua y/o personal por lo que suele aportarnos cosas a todos. Por otro lado no hay nada más sano que cuestionar las propias creencias.
Cultura es también cine norteamerciano, Netflix y cualquier otra expresión que si bien puede llegar a ser atrapante no deja de ser algo foráneo que amplía otra cosmovisión funcionando así como colonialismo cultural.
Cuando nuestras autoridades promueven arte suelen hacerlo desde unos pocos referentes bien posicionados, que cobran bien, bajando línea a las masas. Sin embargo, motivar y promover interactuando con el meollo creativo de una zona es un comodín que nunca falla y se usa poco. Recuerdo aquel Estudio Abierto de hace como quince años. Bueno, ahora vuelve algo similar en lo llamado Maratón Abasto, que pretende poner en escena a las salas del barrio y nuestro espacio público. Nos alegramos mucho de dicha iniciativa que presentará salas, espacios culturales y públicos en el marco de un par de días, todo a modo gratuito. Y como si fuera poco se suma el Museo Vivo que sale desde la Casona Cultural Humahuaca, acompañada por instituciones hermanas y amigas, recorrido que hasta ahora se hizo en el marco de la Noche de los Museos. ¿Más riñón barrial que éso? ¡Imposible!
Cuando la cultura popular es generada desde nuestros vecinos o nosotros mismos, lo que se vislumbra y se pone en discusión es nuestro entorno inmediato, nuestras propias creencias y nuestro modo de vida. Son nuestras las inquietudes, es nuestra la historia, y bien nuestra la idiosincrasia presentada. Los códigos compartidos permiten profundizar aún más en saberes emocionales a los que muchas veces es difícil poner en palabras. Además es una manera de sentir la comunión como barrio, ciudad, pueblo, país, patria grande y ¿por qué no también? humanidad… El arte y la cultura nos define como colectivo, como seres que compartimos no solo un espacio de suelo, sino un modo de transitar la vida. Aunque con tensiones, confrontaciones y grietas de clase somos una sociedad que pretende mejorar y sanar y para eso no hay mejor medicina que el arte y la cultura. ¡Me enorgullece que el Abasto (más allá de que lamentablemente siga posicionándose en el mapa del delito) siga siendo cuna de cultura!

Rafael Sabini
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