Este aislamiento que venimos sobrellevando como sociedad no es tarea sencilla. Sus contras saltan a la vista, comenzando por el parate económico y siguiendo por las implicancias psicológicas (aumento de angustias, soledades, ansiedades y hasta violencia doméstica). Su contracara positiva por otro lado puede verse en un frenesí disminuido, un ritmo más calmo, algo raro en esta gran metrópolis. En muchos lugares se pudo apreciar la fauna y la flora en aumento. A su vez la comprensión de que el consumo en vano es un problema, el tiempo para pensar, repensar y cambiar objetivos nos da a su vez mayor sabiduría. Otra cuestión positiva es ver, en nuestro país, trabajar mancomunadamente a todos los responsables políticos, lleven el sello político que lleven.

Mucho se conjetura sobre este tema. No sabemos si realmente son los Iluminati que lanzaron este virus con intención de dañarnos para expandir su poderío, con las empresas quebradas que comprarán por poca monta, mientras alimentan el miedo en la gente. Tampoco sabemos si hay una conjura internacional desde las élites políticas para encerrarnos e instalar un nuevo orden mundial. Ni siquiera hay certeza, aunque los expertos hoy sí apuntan a ello, de que el virus se haya generado en un laboratorio con intenciones poco claras. Que si fueron chinos o yankees, que si hay vacuna cubana o coreana, o que no la hay hasta el año que viene… En fin, como que estamos bastante en babia todos.

Por eso, no nos dejemos bombardear por las mismas fuentes de información todo el tiempo. Ya sabemos que algunos llamados periodistas son mercenarios que dicen lo que les pagan para que digan, por lo que siempre es conveniente leer otras fuentes. Una gran duda es si los registrados como muertos por Covid-19 realmente todos fueron víctimas de ese virus. Sabemos de varios casos de gente que queda registrada así, aunque su fallecimiento haya sido por otra causa… y eso es grave; no solo por la mala praxis médica, sino porque las estadísticas cambian.
El presidente, Aníbal Fernández, al anunciar la continuidad de confinamiento hasta el 24 de mayo, con algunas aperturas dependiendo del lugar, sostuvo que el ejemplo sueco, tan elogiado por algunos se llevó tres mil muertos y que trasladando ese ejemplo en proporción a nuestra población estaríamos dejando morir a casi 14 mil personas. Matemática pura y los muertos son seres humanos. Pero los muertos suecos, ¿serán realmente todos víctimas del bicho éste? Todos los años muere gente por gripes, suicidios, accidentes y cualquier tipo de enfermedad. Hoy no nos queda otra que confiar en lo que nos dicen. En el caso argentino con más de 300 muertos que, sin embargo, para 45 millones suena en relación a esta pandemia como controlado y por ende en esa línea como información verosímil. Sin embargo, los dos lugares con mayor concentración de casos: En Italia (al norte), donde mueren a montones, hay denuncias -como la del diputado italiano Vittorio Sgarbi– de que si bien los muertos existen, demasiados pasaron a registrarse como que fallecen por el coronavirus cuando en realidad tuvieron otras causas. Por otro lado la enfermera Nicole Sirotek denunció en un video viral una larga serie de casos de mala praxis racista con resultados mortales en hospitales de Nueva York durante la pandemia que quedan como víctimas del Covid.

En definitiva, y sin ánimo de cuestionar el aislamiento que instaló este gobierno, nos preguntamos si el miedo no termina siendo más grave que la enfermedad (que sin duda existe). Por eso celebramos la apertura paulatina que comenzamos a partir del 11 de mayo. Cuidémonos con todos los consejos para que pronto la vida vuelva a incluir mayor libertad y todos los trabajos que exigen lo presencial vuelvan al ruedo. El ser humano necesita juntarse aunque sea posible sobrevivir aislados.
¡Salud y saludos a todos!

Rafael Sabini
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