El corazón del Abasto, la manzana que aloja el antiguo Mercado, está en plena obra. Por un lado, se montó un andamio gigante en la fachada del edificio de Corrientes, casi Anchorena. A la vez, continúan las tareas menores en la estación de subte Carlos Gardel de la Línea B, con su respectivo obrador sobre el costado derecho de la avenida. Las autoridades adelantaron que hay en marcha un proceso licitatorio para instalar nuevas escaleras mecánicas, un reclamo sostenido de los pasajeros de la red porteña.
Hay que recordar que el edificio del Abasto, de 1934 y el primero de hormigón armado de la Ciudad de Buenos Aires, es un monumento histórico y está emplazado en el Área de Protección Histórica Mercado de Abasto (APH Nª 32).
En el frente del ex Mercado fue instalado un andamio de grandes dimensiones sobre uno de los arcos, a metros de Anchorena. Al cierre de esta edición, se desarrollaban tareas de hidrolavado. Era una curiosa postal, una “llovizna” en pleno día de sol cayendo sobre los peatones en medio del calor de fines de febrero.
Según la documentación exhibida en obra, la estructura cuenta con una altura aproximada de 35 metros, una longitud de 20 metros y un ancho de un metro y medio. La autorización del Gobierno porteño rige hasta fines de octubre de este año, aunque se prevé que los trabajos concluyan antes.
Debido al montaje, un sector de la vereda de la avenida Corrientes se encuentra ocupado, por lo que los peatones deben circular con precaución. En ese tramo funciona la ciclovía, por lo que no está permitido descender a la calzada.
El edificio histórico atraviesa un proceso de reformas edilicias. En una etapa anterior se realizaron mejoras en las escaleras de acceso a la Plaza del Zorzal, que vincula el sector sobre Lavalle con el que da a Corrientes. En esos trabajos se intervinieron las escaleras de Anchorena y el Pasaje Gardel, así como las de Agüero y Guardia Vieja.
A pocos metros, la estación Carlos Gardel de la Línea B reabrió a comienzos de diciembre, tras permanecer cerrada desde agosto de 2025 por una puesta en valor integral. Las tareas incluyeron mejoras en andenes, accesos, iluminación, señalética, impermeabilización y restauración de murales históricos, del cual dimos cuenta en nuestra edición gráfica.
A más de un mes de la reapertura, permanece un obrador de medianas dimensiones sobre la avenida Corrientes, pegado al cordón de la vereda y ocupando un carril en sentido al centro porteño.
Según lo informado oficialmente, se trata de trabajos complementarios que no afectan el funcionamiento del servicio ni generan cortes o desvíos significativos en el tránsito.
En paralelo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, licitó la provisión e instalación de 41 escaleras mecánicas nuevas en la red de subtes. Dos de ellas serán colocadas en la estación Carlos Gardel.
La iniciativa forma parte de un plan impulsado por Subterráneos de Buenos Aires que abarca estaciones de las líneas A, B, C, D y E. En el caso de Carlos Gardel, los nuevos equipos reemplazarán a los existentes y conectarán el vestíbulo con los andenes.
El proyecto contempla el retiro de los dispositivos actuales, la adecuación de los espacios mediante obras civiles y la instalación integral bajo modalidad “llave en mano”.
El plazo de ejecución previsto es de 30 meses desde el inicio de los trabajos. La inversión total supera los 6.200 millones de pesos, además de un monto en dólares destinado a la compra de equipos importados.
J.M.C.