Mientras nos sentimos acechados por un virus e instigados al miedo por el conteo de casos PCR presentados por los medios masivos, el gobierno nacional da como solución momentánea al AMBA el que haya más restricciones, chocando con el ejecutivo porteño, lo cual genera una tensión que involucra medios y justicia.
Entre todo este embrollo seguimos saliendo con esta publicación mensual en papel y diaria online. Mientras les presentamos este número 250 les cuento que en papel salió el primer número en mayo de 1999, así que con éste cumplimos el ciclo de ¡veintidós años en la calle, de modo ininterrumpido! Dicen que el número 22 es capaz de convertir deseos en realidad. Aprovechamos la ocasión para desear que gane la luz para que se esfume el bicho y el miedo a cualquier virus. Dicen que es un número maestro que proporciona el poder de lograr cosas casi imposibles. Deseamos que como sociedad concienticemos el cuidado, que se fortalezca nuestro sistema inmunológico mediante buena alimentación, hábitos sanos, aire libre, sol y ejercicio para que una nanopartícula con forma de coronita, invisible para nuestro ojo humano, ya no nos sea una amenaza ni para la familia, los abuelos, ni los amigos… Para nadie.
Respecto de la epopeya de la revista, les confieso que no fue fácil. Arrancamos en una época difícil, pasamos sin claudicar por la crisis del 2001 y si bien este lapso implicó un total de siete sedes de redacciones en diferentes lugares desde hace ya siete años que mantenemos el estudio Razendo.
El equipo ha cambiado. Algunos se mudaron, otros cambiaron de actividad y uno falleció. Desde hace unos cuantos años contamos con un equipo reducido, pero funcional.
En este periplo hemos tocado temas territoriales de toda índole; desde la historia y la cultura, política zonal, arte y un largo etcétera que pensamos que le puede interesar al vecino. Entrevistamos, y seguiremos haciéndolo, a muchas personas interesantes, destacadas en su materia y con diferentes tendencias. Siempre apoyamos los trabajos territoriales y las construcciones de redes. También venimos desde hace mucho nucleados en ámbitos propios del periodismo vecinal.
Este puede que sea uno de los momentos más complejos por los que atravesamos como medio. El hecho de que se pida, por el tema de la pandemia, que no nos juntemos hace muy complicada la existencia de una publicación en papel. La llegada es otra, la cantidad de anunciantes ha bajado por la propia dificultad que enfrenta el comercio local.
Compensamos con que hoy la Internet pesa mucho, territorio que ganó mucho terreno en especial luego de que la gente se viera obligada a estar más en sus hogares. Hoy hay vecinos que le temen al papel por culpa del coronavirus, lo cual es triste porque no hay ningún caso de alguien en todo este tiempo que se haya contagiado vía el papel. Se sabe hoy que el virus se contagia por el aire que emana alguien infectado.
El objetivo de un medio vecinal al informar e intercambiar es ayudar al vecindario a estar mejor. ¿Qué podemos hacer como medio para que nuestros vecinos estén mejor? ¿De qué podemos escribir? ¿Ayudamos realmente al advertir sobre vacunas, denunciar lo inespecífico de los test PCR o tomar partido con respecto de las restricciones? El ego quiere opinar. Pero el ser interno dice otra cosa, que lo único que debemos brindar en momentos como éste, luego de toda la información lo más objetiva posible, sea paz y esperanza.
No descrean en los remedios que mantuvieron viva a la humanidad durante siglos, no descrean en la importancia del abrazo, en estos momentos puede que sea reducido a quien tengan a su lado, que bien puede ser su mascota, pero abracen. No descrean en el sol, en el agua, ni en el poder de su propia mente.
Vamos a salir de esta también. Aunque sin duda modificados y también renovados. Puede que como seres más conscientes de nuestro aspecto espiritual dedicados al servicio desinteresado, para así lograr un mundo de paz y armonía.

Rafael Sabini
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