El Gobierno porteño avaló desde el punto de vista urbanístico el avance de un proyecto inmobiliario para construir un edificio con viviendas colectivas, estudios profesionales y locales comerciales en Anchorena 665/67/69, en el barrio del Abasto. En el portón del inmueble se encuentra un mural de Marino Santa María, una obra emblemática de la identidad cultural de la zona, cuyo futuro no está precisado en la documentación oficial.
El proyecto recibió el visto bueno urbanístico mediante la Disposición N.º 2275/DGIUR/26, fechada el 28 de septiembre de 2026. La medida aprobó la factibilidad urbanística de una obra nueva en la parcela ubicada sobre la calle Anchorena, entre Zelaya y Tucumán, aunque todavía deben cumplirse otros requisitos para avanzar con la construcción.
De acuerdo con el anexo técnico, la propuesta contempla un edificio entre medianeras, con una planta baja de tres metros de altura libre y un cuerpo principal que podrá alcanzar los 17,20 metros sobre la línea oficial. El diseño prevé además dos retiros superiores, con alturas de hasta 20,20 y 24,20 metros, respectivamente. Determinados volúmenes técnicos podrán llegar a los 27,45 metros.
El terreno tiene una superficie de 1.256,03 metros cuadrados, un frente de 36,01 metros sobre Anchorena y una profundidad cercana a los 48 metros. El proyecto también incluye subsuelos, balcones y una cubierta verde, de acuerdo con las exigencias ambientales establecidas en la normativa urbanística porteña.
La documentación identifica entre los usos previstos la vivienda colectiva, los estudios profesionales y los locales comerciales. Sin embargo, la disposición no precisa cuántas unidades residenciales tendrá el edificio ni detalla la distribución final de los espacios.
El futuro del mural de Marino Santa María
Uno de los aspectos que rodean al proyecto es la presencia, sobre el portón del inmueble, de un mural de Marino Santa María, artista reconocido por sus intervenciones urbanas y por su vínculo con la identidad cultural del Abasto.
La obra forma parte del paisaje cotidiano de la zona y constituye un elemento distintivo de la cuadra. Por eso, el avance de una propuesta de obra nueva abre interrogantes sobre qué ocurrirá con el portón y el mural si finalmente se concreta la intervención inmobiliaria.
No obstante, la Disposición N.º 2275/DGIUR/26 no menciona expresamente una autorización de demolición ni establece qué sucederá con la pintura. Tampoco confirma que las obras hayan comenzado.
El aval otorgado por la Dirección General de Interpretación Urbanística se limita a la factibilidad del proyecto desde el punto de vista urbanístico. El expediente deberá continuar su tramitación ante los organismos competentes y cumplir con las restantes disposiciones del Código Urbanístico y del Código de Edificación.
J.C.