Los organismos de derechos humanos sostienen que no fueron dos bandos y dicen que hasta que no desclasifiquen fueron 30.000 los desaparecidos. Mientras, para la justicia, el crimen a los desaparecidos sigue ocurriendo día a día hasta que aparezca la víctima o su cuerpo.

La desaparición de personas en Argentina ocurrió durante la última dictadura militar (1976-1983) como parte de un plan sistemático de terrorismo de Estado.
El objetivo de este plan fue reprimir y aniquilar a cualquier disidente, opositor o “persona subversiva” mediante el secuestro, la tortura y el asesinato clandestino. En el paquete se incluyeron robos, violaciones y apropiaciones de bebés.
En democracia se fijó el 24 de marzo como fecha por el golpe militar de 1976, cuando se estableció el “Proceso de Reorganización Nacional”, sin embargo, las desapariciones y la represión venían sucediendo como plan desde antes del golpe militar.
Durante la dictadura las víctimas fueron trasladadas tras secuestros desde sus hogares, lugar de trabajo, estudio o desde la vía pública, a centros clandestinos de detención (hay reconocidos más de 800) donde fueron torturadas y muchas veces asesinadas. Una de los modos fue tirar los cuerpos atados desde aviones en el Río de la Plata (llamado “vuelos de la muerte”). Otros fueron enterrados en fosas comunes.
El número de 30.000 es una estimación y un símbolo de lucha, no una cifra definitiva, debido a la falta de registros oficiales de los perpetradores.
Si bien la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) registró oficialmente 8.960 casos en el informe Nunca Más hubo otros documentos desclasificados de inteligencia que revelaron que, para 1978, el propio Ejército Argentino ya contabilizaba internamente unos 22.000 muertos y desaparecidos.
Para los organismos de Derechos Humanos la cifra representa la magnitud del genocidio y el reclamo de apertura de los archivos militares que todavía hoy permanecen ocultos.
El tema de los desaparecidos no prescribe porque la desaparición forzada se considera un delito de lesa humanidad y de carácter permanente y continuado. Esto significa que el crimen sigue ocurriendo día a día hasta que la persona aparezca o se hallen sus restos o se conozca su paradero.
Hoy algunos pretenden instalar la teoría de los dos demonios recargada. Esto es cuando intentan disminuir la cifra de los 30.000 y cuando hablan de dos bandos, presentándolo como una “guerra” en lugar de terrorismo de estado. Porque es verdad que también desde ciertos grupos armados se cometieron delitos. Sin embargo, la justicia argentina ha ratificado que los actos de la dictadura fueron crímenes contra la humanidad y, en algunos fallos, parte de un genocidio, lo que les otorga una categoría legal y moral distinta a los delitos comunes.
Vale recordar que el objetivo principal del golpe fue reinstaurar un plan económico liberal.

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