Los conductores cuyos vehículos sean retirados por estacionar en infracción deberán pagar una tarifa de $94.000 por el servicio de grúa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A ese importe se suma el costo de permanencia en las playas de acarreo, que fue actualizado a $16.000 por cada período de 12 horas.
Los nuevos montos fueron establecidos por la Secretaría de Tránsito porteña a través de la Resolución N.º 273/SECTR/26, fechada el 30 de octubre y difundida en el Boletín Oficial de este martes. La actualización comenzó a aplicarse el 1 de noviembre.
El incremento modificó los valores que estaban vigentes desde julio de 2026. Hasta entonces, la remoción y el traslado de los vehículos costaban $83.000, mientras que la estadía se cobraba a $15.000 cada 12 horas, una vez cumplida la primera hora de permanencia indicada en la normativa: el cobro comienza a partir de la doceava hora.
Con la nueva escala, el servicio de acarreo aumentó un 13,3%, mientras que la tarifa de estadía tuvo una suba de aproximadamente 6,7%. Ambos importes incluyen el IVA.
La resolución señala que la actualización se definió a partir de un informe técnico elaborado por Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), empresa que tiene a su cargo la operación del Servicio de Asistencia Vial. El análisis contempló la evolución de los costos necesarios para mantener el funcionamiento del sistema.
AUSA continuará prestando el servicio de acarreo hasta que la administración porteña establezca una nueva modalidad de funcionamiento. La licitación pública que buscaba adjudicar la prestación a empresas privadas había sido dejada sin efecto en julio de 2024.
Además, la norma habilita a la empresa estatal a acordar planes de pago para cancelar deudas correspondientes a la estadía de vehículos en las playas de remisión. Para hacerlo, deberá contar con la conformidad previa de la Secretaría de Tránsito.
En los fundamentos, el Gobierno porteño sostuvo que el sistema de acarreo cumple un papel en la seguridad vial y en la fluidez de la circulación, al permitir retirar vehículos estacionados en lugares donde afectan el tránsito y el uso del espacio público.
J.C.
Foto: Revista El Abasto