El histórico Bar Río de Almagro volvió a abrir sus puertas en Sarmiento 4699, esta vez reconvertido también en bodegón, aunque mantiene su funcionamiento tradicional como café de barrio. El local cambió de dueños y sumó una propuesta gastronómica más amplia, pero conservó buena parte de la estructura que durante años identificó al establecimiento.
La reapertura se produjo pocas semanas después de que se anunciara el cierre del tradicional Café Bar Río a fines de agosto. Aquella noticia había generado repercusión entre vecinos y habitués, especialmente por el vínculo que el lugar había construido durante años como punto de encuentro en la zona cercana al Parque Centenario.
Ahora, el establecimiento conserva el nombre Río y presenta una nueva identidad como Bar Río Bodegón. En la fachada, los nuevos responsables habían anticipado la transformación con un mensaje en el que señalaban que cambiaban los dueños, pero que buscaban mantener “la misma esencia de bar de barrio” y sumar cocina de bodegón.
La propuesta gastronómica incorpora distintos clásicos de bodegón y minutas. Entre los platos destacados aparecen la milanesa napolitana, la milanesa fugazzeta con papas españolas, la suprema a la napolitana, el matambrito de cerdo a la pizza, el pollo al ajillo y el filet de merluza a la romana.
También hay opciones de parrilla, como bife de chorizo, matambrito de cerdo y pollo a la parrilla, además de un bife de chorizo para compartir acompañado por panceta, morrón, huevos fritos y papas fritas.
La carta suma además pastas caseras, con ñoquis, cintas al huevo, ravioles, sorrentinos y canelones, acompañados por distintas salsas. Para picar se ofrecen empanadas de carne a cuchillo, buñuelos de acelga con alioli, bastones de mozzarella, rabas y triolet de salamín, queso y aceitunas.
Entre los clásicos de bodegón también aparecen tortilla de papa, revuelto Gramajo, omelettes, ensaladas, sandwiches de milanesa y lomito, además de postres como flan casero, budín, tiramisú, vigilante, Martín Fierro y panqueques con dulce de leche.
Aunque la propuesta incorpora una cocina más amplia, Río continúa funcionando como café-bar, por lo que también se puede ir simplemente a tomar un café, un cortado, un capuchino, un submarino o acompañar la bebida con medialunas, facturas o tostadas.
La carta mantiene además desayunos y meriendas, con alternativas clásicas, criollas, light y un desayuno americano con huevos revueltos, jamón, tostadas y jugo exprimido.
Se mantiene la posibilidad de sentarse en mesas sobre la vereda, que amplían el espacio de atención hacia el exterior.
La reconversión no implicó una transformación completa del local. La estructura general del tradicional café se mantiene, aunque se realizaron algunos cambios y renovaciones internas para adaptar el espacio a la nueva propuesta gastronómica. Incluso se consevó el frente blanco con detalles pintados en verde y el letrero de neón sigue en lo alto de la ochava.
J.C.
Foto: Revista El Abasto