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Buscan proteger tres viviendas históricas de Boedo

Castro Barros al 1100.

La Legislatura porteña recibió un proyecto de ley para catalogar y proteger tres viviendas residenciales ubicadas sobre la calle Castro Barros, en el barrio de Boedo, por su valor arquitectónico, histórico y urbano. La iniciativa fue presentada este miércoles 2 de septiembre por la legisladora Bárbara Rossen, con Delfina Velázquez como coautora, bajo el expediente 2702-D-2026.

El proyecto propone preservar los inmuebles ubicados en Castro Barros 1126, 1132 y 1136, que conforman un conjunto de características homogéneas y representan distintas expresiones de la arquitectura residencial porteña de comienzos del siglo XX. La iniciativa surgió a partir de la preocupación de la propietaria de la vivienda de Castro Barros 1126 ante un proyecto para construir un edificio en altura en las parcelas linderas de Castro Barros 1110/18.

Según los fundamentos, la zona está alcanzada por la Unidad de Sustentabilidad de Altura Alta (USAA), que permite construcciones de hasta 29,80 metros. Los autores del proyecto advierten que la normativa vigente favorece la renovación y densificación del tejido urbano y que las nuevas edificaciones en altura pueden generar cambios en el perfil de sectores que todavía conservan una escala barrial de baja densidad.

Tres viviendas de comienzos del siglo XX

El inmueble de Castro Barros 1126 fue construido a principios del siglo XX por el constructor F. M. Greco y Hno. Es una vivienda unifamiliar de planta baja y un piso, de estilo ecléctico con reminiscencias italianizantes y patio lateral, una tipología derivada de la denominada “casa chorizo”.

De acuerdo con la iniciativa, la propiedad conserva un alto porcentaje de autenticidad de su morfología original, pese a algunas intervenciones menores. Entre sus características se destacan el hall, el comedor y el salón orientado hacia la vía pública, además del buen estado de conservación de sus principales ambientes.

La fachada está revestida en símil piedra, un recurso característico de la arquitectura porteña, y mantiene en buen estado distintos elementos decorativos y ornamentales propios de su estilo.

A pocos metros, en Castro Barros 1132 y 1136, se encuentran otras dos viviendas del tipo “casa de altos”. La primera presenta características eclécticas y la segunda corresponde al estilo Art Déco. Ambas fueron construidas también a comienzos del siglo XX y conservan sus fachadas revestidas en símil piedra, además de herrería artística.

Los tres inmuebles conforman, según el proyecto, un conjunto de escala homogénea y características arquitectónicas similares, por lo que su protección permitiría conservar no solamente edificios individuales sino también un fragmento del paisaje urbano tradicional de Boedo.

El crecimiento de Boedo y la “casa chorizo”

Los fundamentos vinculan estas construcciones con el proceso de urbanización que experimentó Boedo a comienzos del siglo XX, impulsado principalmente por la llegada del tranvía y el crecimiento de la inmigración.

En ese período se consolidó una arquitectura residencial de baja altura en la que tuvo un papel central la “casa chorizo”, caracterizada por una sucesión de habitaciones conectadas mediante un patio lateral. Este tipo de vivienda tuvo una fuerte presencia en los barrios porteños y fue habitado por numerosas familias de inmigrantes.

Con el paso de las décadas, el paisaje arquitectónico incorporó nuevas corrientes, entre ellas el Art Déco y posteriormente el Racionalismo. Para los autores de la iniciativa, las tres propiedades de Castro Barros permiten observar parte de esa evolución y, al mismo tiempo, mantienen una escala que caracteriza a este sector del barrio.

El proyecto señala que el área cercana a la Autopista 25 de Mayo conserva en general una baja densidad, aunque las normas urbanísticas actuales promueven la renovación del tejido y la construcción en altura. En ese contexto, los edificios multifamiliares construidos durante las últimas décadas aparecen como intervenciones aisladas que pueden producir “disrupciones morfológicas” respecto de las viviendas tradicionales de menor escala.

Un conjunto patrimonial

La propuesta plantea que la protección no se limite a una vivienda individual, sino que alcance al conjunto de tres inmuebles. El objetivo es conservar un pequeño paisaje urbano que, de acuerdo con los fundamentos, contribuye a definir el carácter barrial y permite reconocer parte de la historia de Boedo.

“La protección de conjuntos o fragmentos urbano-patrimoniales” complementaría, según los autores, la catalogación de edificios individuales y las políticas de protección de áreas históricas, al permitir preservar sectores puntuales con características arquitectónicas y urbanas particulares.

El texto destaca además que los propietarios de las viviendas realizaron esfuerzos para mantenerlas en buenas condiciones y que la catalogación permitiría garantizar su preservación frente a la presión de la renovación inmobiliaria.

Finalmente, los fundamentos indican que la catalogación del conjunto fue aprobada por el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales durante una reunión realizada el 2 de junio de 2026. El proyecto quedó formalmente presentado en la Legislatura porteña el 2 de septiembre bajo el expediente 2702-D-2026 y ahora deberá continuar su tratamiento legislativo.

J.C.

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