Los cortes de tránsito en torno a Sarmiento y Jean Jaurés continuaban este sábado de madrugada, luego de haber iniciado el jueves. En este cruce se vallaron los alrededores del edificio que fue desalojado en enero por presentar riesgo edilicio. Es posible que en breve sea demolido por autoridades porteñas.
El despliegue de los organismos de la Ciudad comenzó el pasado jueves por la madrugada, luego de que la situación del edificio —que ya arrastraba un serio deterioro— se agravara con la caída de mampostería hacia la vía pública.
Como medida preventiva inmediata, las autoridades colocaron vallas de seguridad alrededor de toda la estructura de la esquina para delimitar el área de intervención, impedir el acceso peatonal y resguardar a los vecinos.
En paralelo, los especialistas evalúan minuto a minuto la situación y la estabilidad de los edificios linderos, que también se ven comprometidos por la cercanía.
Debido a la magnitud del peligro, el operativo en el lugar cuenta con la presencia coordinada de efectivos de la Policía de la Ciudad, Bomberos de la Ciudad, Defensa Civil y agentes del Cuerpo de Tránsito, quienes custodian el área y ordenan la circulación.
Los cortes de calle se han extendido durante las últimas jornadas y generan varias manzanas sin circulación automotor en el corazón del barrio, afectando accesos clave. Durante la madrugada de este sábado, persistían los siguientes bloqueos fijos:
Sarmiento, a la altura de Ecuador: Los vehículos que transitan por allí se ven obligados a desviar y bajar hacia la calle Perón para poder continuar su marcha hacia el oeste.
Jean Jaurés, a la altura de Valentín Gómez: Interrupción total que obliga a tomar rutas alternativas hacia la zona de Once y el centro.
La crisis estructural de este inmueble no es nueva. En enero de este año, la edificación ya había sido desalojada por completo por las autoridades porteñas debido al riesgo edilicio que presentaba. En aquel momento, las pericias técnicas habían detectado que la planta baja lucía paredes severamente dañadas desde hacía tiempo, mientras que en la parte alta y los pisos superiores se observaban rajaduras muy significativas.
El reciente desprendimiento de materiales del jueves no hizo más que acelerar los tiempos de una intervención que, según estiman las fuentes oficiales, podría culminar con la demolición completa de la estructura para evitar una tragedia mayor. Mientras se aguardan las definiciones técnicas definitivas sobre el futuro de la vieja edificación, el área del Abasto continuará con restricciones severas al tránsito por tiempo indeterminado.
J.C.
Foto: Revista El Abasto