El 12 de mayo el edifico del Congreso de la Nación, en Entre Ríos y Rivadavia, cumplirá 120 años de existecia. Es uno de los edificios más importantes del barrio de Balvanera.
Ante este acontecimiento, la legisladora porteña Silvia Imas (LLA), con el acompañamiento de varios legisladores de su bloque, presentó un proyecto de declaración en la Legislatura.
El proyecto propone que el cuerpo legislativo porteño exprese su conmemoración por el aniversario del Palacio del Congreso, cuya inauguración tuvo lugar el 12 de mayo de 1906, durante la presidencia de José Figueroa Alcorta.
En sus fundamentos, la iniciativa subraya que el edificio no solo es una obra arquitectónica de relevancia, sino también un “símbolo central de la vida institucional y democrática” del país, en tanto sede del Poder Legislativo Nacional.
La defensa del proyecto menciona que la historia del Congreso se remonta a fines del siglo XIX, cuando el entonces presidente Miguel Juárez Celman impulsó la construcción de una sede definitiva para el Poder Legislativo. El lugar elegido —la manzana delimitada por las actuales avenidas Entre Ríos, Rivadavia y las calles Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos— formó parte de una concepción urbanística que buscaba estructurar un eje cívico en la ciudad.
El diseño del edificio fue definido a partir de un concurso internacional realizado en 1895, que ganó el arquitecto italiano Víctor Meano. Tras su muerte en 1904, la obra fue continuada por Jules Dormal, quien mantuvo el proyecto original hasta su inauguración, aun cuando los trabajos no estaban completamente finalizados.
El Palacio del Congreso se destaca por su estilo academicista y su monumentalidad. Revestido en piedra caliza y con una imponente cúpula de cobre que alcanza los 80 metros de altura, el edificio es uno de los hitos visuales más reconocibles de Buenos Aires.
Entre sus elementos más emblemáticos se encuentra la escultura de la Cuadriga, ubicada en la fachada principal, que simboliza el triunfo de la República. En su interior, alberga las cámaras de Diputados y Senadores, además de salones históricos como el Salón de los Pasos Perdidos y el Salón de Honor.
Valor histórico y cultural
El proyecto también recuerda que el edificio fue declarado Monumento Histórico y Artístico Nacional en 1993, reconocimiento que obliga al Estado a preservar su valor patrimonial.
J.C.
Foto: Revista El Abasto