Un nuevo incendio registrado este sábado en un restaurante peruano ubicado en Avenida Corrientes 3126, en la zona del Abasto, volvió a generar alarma y malestar entre los vecinos de la cuadra, quienes denuncian que este tipo de episodios se repite desde hace más de una década sin una respuesta efectiva por parte del Gobierno de la Ciudad. Resaltan que a diario conviven con el humo que se genera en el local, algo que les afecta en su vida cotidiana.
El siniestro ocurrió durante la tarde y motivó la intervención de los Bomberos de la Ciudad, con apoyo policial. Como consecuencia del episodio, al local se le cortó el suministro de gas por un plazo de 72 horas, según indicaron vecinos del lugar.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, los habitantes de los edificios linderos aseguran que los incendios se repiten dos o tres veces por año, siempre vinculados a la chimenea y al sistema de extracción del restaurante. “Hace diez años que venimos denunciando. Estamos hartos”, expresó una vecina directamente afectada.
Según relatan los vecinos, lograron identificar a los responsables del inmueble y de la explotación comercial, a quienes les hicieron saber en reiteradas oportunidades las consecuencias de la falta de mantenimiento. Sin embargo, aseguran que los reclamos no derivaron en mejoras estructurales ni en acciones preventivas sostenidas.
La mujer relató que vive en el último piso de uno de los edificios vecinos y que el humo ingresa de manera directa a su vivienda. “La chimenea desemboca en mi terraza. Cada vez que pasa esto es desesperante, no se puede respirar”, explicó.
La vecina enfatiza: “Es insoportable siempre, no solo cuando hay incendios. Por eso empezamos con las denuncias, el humo es insoportable. Ellos tienen una chimene a leña de pollos, el humo va a los edificios linderos, directo a las ventanas. Entra humo todo el tiempo, desde las 10 de la mañana hasta medianoche. El único día de la semana que cierran es una paz tremenda. Es horrible e incluso tóxico, un peligro para la salud”.
Según los testimonios recogidos, los vecinos realizaron numerosas denuncias formales, acompañadas de fotos, actas de inspección y hasta informes técnicos elaborados por ingenieros, en los que se advierten irregularidades estructurales. Sin embargo, aseguran que las respuestas oficiales son insuficientes o inexistentes. “El Gobierno de la Ciudad tiene todo el material, pero no hace nada. Contestan tarde o dicen que el local cumple la normativa usando fotos viejas o sacadas desde otros edificios”, denunciaron.
Tras el último incendio, también señalaron la falta de limpieza posterior. “No hicieron la limpieza de rutina. Está todo lleno de hollín y hay plantas completamente quemadas”, indicaron.
La situación derivó además en un episodio de violencia verbal. De acuerdo a una vecina, al reclamar que se realizara el mantenimiento correspondiente fue insultada en plena vía pública por personal del local. “Encima de todo, nos maltratan cuando pedimos algo básico como que hagan el mantenimiento”, afirmó.
Durante el operativo más reciente, según relataron los vecinos, los propios bomberos habrían reconocido que se trata de una problemática frecuente en la gastronomía porteña. “Muchos locales no hacen mantenimiento preventivo y esperan a que se incendie”, sostuvo la vecina.
“Esto no afecta solo a un edificio, afecta a toda la cuadra. Vivimos con miedo y nadie se hace cargo”, concluyeron los vecinos, quienes aseguran contar con abundante documentación y registros de incendios anteriores y evalúan profundizar las denuncias si no hay una solución de fondo.