En diciembre de 2025, en el marco del Día Nacional del Tango y del aniversario del natalicio de Carlos Gardel, la difusión de un documento consular de 1920 volvió a encender una vieja polémica sobre el origen del Zorzal Criollo. Sin embargo, más allá de la disputa entre Uruguay y Francia, emerge una certeza compartida: Gardel es, culturalmente, del Abasto.
La identidad de Carlos Gardel, figura máxima del tango y vecino del Abasto, regresó al centro del debate público tras la presentación de un documento oficial por parte de la Comisión Gardel Rioplatense. El material fue difundido durante las conmemoraciones del 11 de diciembre de 2025, fecha que reúne el Día del Tango y el aniversario del nacimiento del cantor.
El documento corresponde a una inscripción realizada el 8 de octubre de 1920 en el Registro de Nacionalidad del Consulado del Uruguay en Buenos Aires. Allí, Gardel compareció voluntariamente y declaró haber nacido en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887. Se identificó como soltero, artista, con domicilio en Rodríguez Peña 451, y consignó como padres a Carlos y María Gardel, ambos uruguayos y fallecidos. La inscripción figura en el folio n.º 907 del Registro Civil del Uruguay, con certificado n.º 020.393.
Según la Comisión Gardel Rioplatense, este registro constituye el acto fundante de la identidad jurídica utilizada por Gardel en vida. El documento fue posteriormente aceptado por el Estado argentino para la emisión de la cédula de identidad, la naturalización y otros actos civiles, lo que le permitió viajar, firmar contratos y ejercer derechos ciudadanos. Los investigadores subrayan que no se trató de un caso excepcional: en el mismo bibliorato figuran alrededor de mil nacionalizaciones de adultos tramitadas entre 1915 y mediados de la década de 1920.
La Comisión también propone una interpretación sobre la elección del 11 de diciembre como fecha de nacimiento. Apoyándose en textos del académico José Gobello, sostienen que Gardel habría considerado que el 11 de diciembre de 1915, cuando sobrevivió a un disparo en el Palais de Glace, había “nacido de nuevo”. Supersticioso y sin certeza sobre su fecha real de nacimiento, habría adoptado ese día al momento de documentarse legalmente.
La refutación desde la teoría francesa
La difusión del documento reavivó también las respuestas desde el campo de la tesis francesa. Desde el Museo Gardel y su Tiempo, la investigadora Ana Turón rechazó la interpretación de la Comisión y reafirmó que Gardel nació en Toulouse como Charles Romuald Gardes.
“Gardel se declaró nacido en Tacuarembó para evitar problemas con Francia —por no haberse presentado a la guerra— y con Argentina —por no haberse enrolado”, sostuvo Turón. Según su postura, el documento expedido por el consulado uruguayo habría sido “un certificado provisorio, válido por un año”, y no una partida definitiva.
Turón remarca además que, según la legislación francesa de la época, Charles Gardes era considerado insumiso por no haberse presentado al llamado a las armas durante la Primera Guerra Mundial. En respaldo de esta hipótesis cita trabajos del genealogista Georges Galopa, quien sostiene que Gardel habría falseado sus datos personales para evitar ser detectado por las autoridades francesas en un contexto bélico y migratorio complejo.

El Abasto como identidad indiscutida
Mientras los archivos y las interpretaciones vuelven a enfrentarse, hay un punto que atraviesa todas las posiciones y funciona como territorio común: el Abasto. Más allá de ser uruguayo o francés por nacimiento, Gardel es del barrio donde se crió, donde empezó a cantar y donde se convirtió en el artista que marcaría para siempre la historia del tango.
Esta idea no surge solo del debate académico, sino también del trabajo cultural y comunitario. En una escena teatral del proyecto Museo Vivo por las calles del Abasto —una iniciativa cultural impulsada por vecinos del barrio que lleva más de una década de existencia— se sintetiza esta mirada: Gardel pertenece al Abasto porque allí se formó como artista y como figura popular, más allá de cualquier acta de nacimiento.
En el Abasto dio sus primeros pasos artísticos, en cafés, teatros y reuniones populares. Allí también pasó sus últimos días en la Argentina, antes de partir hacia la gira internacional que terminaría trágicamente en Colombia en 1935. En esta zona se conserva, además, la casa que Gardel compró para su madre, ubicada en la esquina de Jean Jaurès y Zelaya, hoy convertida en el Museo Casa Carlos Gardel, un espacio de memoria que resguarda su historia íntima y cotidiana. Los vecinos, hace más de dos décadas, lucharon por su conservación y apertura como espacio dedicado a la memoria del tango y el Morocho del Abasto.
En ese sentido, mientras Francia y Uruguay discuten papeles y fechas, el Abasto aparece como una certeza viva. Uruguayo o francés por cuna, argentino por adopción legal y rioplatense por cultura, Gardel sigue siendo, ante todo, el cantor del Abasto. En el Día del Tango, la polémica vuelve a confirmarlo: la identidad de Gardel no se agota en un acta de nacimiento, sino que se escucha —todavía— en las calles donde aprendió a cantar.
J.M.C.
