Una familia tipo en la Ciudad de Buenos Aires necesitó en marzo de 2026 $1.489.829 para no caer bajo la línea de pobreza y al menos $814.709 para no ser indigente, según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Los valores surgen de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que se actualizan mensualmente con el índice de precios local.
El relevamiento también ubicó la Canasta Total (CT) —que incluye un conjunto más amplio de bienes y servicios— en $1.874.289, mientras que la Canasta Alimentaria (CA) alcanzó los $886.357.
En comparación con marzo de 2025, los principales indicadores registraron aumentos cercanos al 30%. Un año atrás, la línea de pobreza se ubicaba en $1.147.602 y la de indigencia en $621.772. En el mismo período, la Canasta Total pasó de $1.443.414 a $1,87 millones, y la Canasta Alimentaria de $685.799 a $886.357.
La evolución de estos valores se da en un contexto de inflación: en marzo de 2026, el IPC de la Ciudad registró una suba mensual de 3,0% y una variación interanual de 32,1%, con incrementos impulsados principalmente por vivienda, transporte, alimentos, educación y salud.
A partir de los ingresos necesarios para cubrir estas canastas, el IDECBA clasifica a los hogares según su capacidad de consumo. Para una familia tipo, los rangos de marzo de 2026 fueron:
Indigencia: hasta $814.709
Pobreza no indigente: hasta $1.489.829
No pobres vulnerables: hasta $1.874.289
Sector medio frágil: hasta $2.342.860
Clase media: hasta $7.497.154
Sectores acomodados: más de $7.497.154
Un año antes, los umbrales eran significativamente más bajos: el ingreso necesario para pertenecer a la clase media comenzaba en torno a $1,8 millones, lo que evidencia el corrimiento general de todos los estratos.
Los datos forman parte del Sistema de Canastas de Consumo de la Ciudad, que mide la capacidad de los hogares para acceder a bienes y servicios compatibles con el estándar de vida porteño. Además de definir pobreza e indigencia, el esquema permite analizar la situación de los sectores intermedios, incluyendo a los hogares “no pobres vulnerables” y al sector medio frágil.