El sur de Balvanera encara esta semana con sorpresa y algo de desconcierto. El tradicional supermercado Coto ubicado en la esquina de Pichincha y México cambió de piel y dio lugar a un formato inédito para el barrio —y para la propia cadena—: “El Cotito”, una versión ultracompacta que ya genera comentarios entre vecinos y comerciantes.
El anuncio apareció pegado en la persiana del local días atrás y no pasó desapercibido. Según el cartel, el nuevo formato abrió sus puertas el 19 de enero, con ingreso por las calles México y Pichincha, y un horario de atención de lunes a sábados de 8 a 21. Todo bajo el rótulo formal de “apertura del nuevo formato”, una frase que esconde un cambio profundo en la experiencia de compra.
Más chico que un Día
“El Cotito” sorprende por su escala: más pequeño incluso que un supermercado Día%, sin cajas tradicionales, sin verdulería y sin atención personalizada. El local funciona sin cajeros humanos y apunta a una operatoria mínima, pensada más para compras rápidas que para la provisión semanal del hogar.
Uno de los pocos servicios que se mantiene es el punto de retiro para Coto Digital, destinado a quienes realizan compras online y pasan luego a retirar su pedido, una señal clara del rumbo que la empresa parece estar explorando.
El barrio opina
En Balvanera, el comentario se repite con una mezcla de ironía y resignación: “achicaron el Coto”. Mientras algunos valoran la rapidez y el bajo contacto, otros lamentan la pérdida de un supermercado más completo en una zona donde cada comercio de cercanía cuenta. El apodo “Cotito” ya circula como bautismo popular espontáneo.
“A mi me pareció bien surtido, un poco de cada cosa, al pedo tener un gondola llena de azucar Ledesma. Para compar las 5 boludeces que compro siempre me sirve”, señaló la cuenta Apología del Once, especialista en la vida cotidiana del barrio.
Un experimento en clave barrial
La llegada de este formato marca un experimento comercial en una de las zonas más densas de la Ciudad. Resta saber si El Cotito de Pichincha y México llegó para quedarse o si será apenas una prueba piloto dentro del cambiante mapa del consumo porteño.
J.C.
Foto: @apologiadelonce