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A 48 años de los 12 de la Santa Cruz, filmaron en San Cristóbal el nuevo thriller de Santiago Mitre

En la avenida Garay.

Este martes 24 de marzo, feriado por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la avenida Garay —entre Chiclana y Virrey Liniers— fue escenario de un importante despliegue cinematográfico porque se colocaron autos y mobiliario de época de los años setenta para rodar escenas del nuevo proyecto del director Santiago Mitre (Argentina, 1985): un film en tono de tríler político basado en Alfredo Astiz y cómo se infiltró en Madres de Plaza de Mayo en la Iglesia de la Santa Cruz de San Cristóbal (Estados Unidos y Urquiza), en lo que se conoce como los 12 de la Santa Cruz.

El rodaje resulta particularmente significativo por su cercanía geográfica con la Iglesia de la Santa Cruz. Como se informó, el 18 de marzo hubo una nueva marcha de antorchas de la Comuna 3 de vecinos e instituciones de la Balvanera y San Cristóbal que inició en el Mariano Acosta y culminó en este templo ligado a la historia de la lucha por los derechos humanos.

Esta es una producción que se estrenará a través de Netflix. Se informó que cuenta con participación de la productora argentina La Unión de los Ríos y la francesa Maneki Films. Dirigirá Santiago Mitre y actuarán Peter Lanzani y Verónica Linás. Agustina Llambi Campbell, Santiago Mitre y Didar Domehri figuran como productores.

En las redes de La Unión de los Ríos confirmaron el rodaje en la avenida Garay de este martes, en el límite de San Cristóbal, Parque Patricios y San Cristóbal. La imagen se tomó en Garay al 3300.

Con una foto del equipo de trabajo sobre la avenida, con la vista de fondo en los camiones de producción, expresaron: “Hoy, 24 de marzo, en la calle, juntxs, filmando, por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Ahora y siempre. Nunca más, nunca más, NUNCA MÁS. Retrato de @linaetchesuri Película de @sanmitre Con @soyverollinas y @lanzanipeter”.

La cuenta de Instagram del divulgador José Montero agregó más detalles sobre la jornada del rodaje junto a un video con gran cantidad de vehículos y mobiliario de época: “El 24 de marzo, cuando se cumplían 50 años del golpe, filmaron escenas de una película sobre Alfredo Astiz en San Cristóbal. El mismo barrio donde el represor marcó con el beso de la muerte al grupo fundador de las Madres de Plaza de Mayo, en la iglesia de la Santa Cruz. No fue una broma de mal gusto. Fue una necesidad de producción. El feriado sirvió para cortar el tránsito de la avenida Garay a lo largo de seis cuadras, desde Chiclana hasta Virrey Liniers, durante varias horas. La producción desplegó unos 30 autos, camionetas y colectivos antiguos. Agregó un buzón y una parada de colectivo y tuneó los semáforos para simular los años 70”.

En enero, el sitio especializado Otros Cines había dado cuenta de este trabajo audiovisual en marcha y había señalado que el rodaje se iba a desarrollar en marzo. Se hacía eco de declaraciones de los realizadores a Deadline.

“La película sigue a un oficial de alto rango que se infiltra en grupos que se organizan pacíficamente para exigir la liberación de familiares detenidos”, destacaba el portal de Hollywood.

“Esta película reconstruye un momento real y específico, y lo hace desde adentro, siguiendo a personas comunes en una situación extrema”, dijo Mitre sobre el nuevo proyecto de Netflix. Mitre dirigirá a partir de una historia que escribió junto a su habitual coguionista Mariano Llinás y añadió: “No intenta abarcar toda una época, sino observar cómo la violencia se filtra en la vida cotidiana. Una historia que revela la traición más íntima y la resistencia más poderosa. Un thriller basado en hechos reales, donde lo más inquietante es que nada parece extraordinario… hasta que es demasiado tarde”.

“Aceptar este rol implica abrazar la incomodidad desde el primer día”, dijo Lanzani. “Es un personaje que exige comprender mecanismos reales de manipulación y traición, no caricaturas. La responsabilidad está en no suavizarlo ni exagerarlo, sino en volverlo verosímil. La preparación implica trabajar sobre la confianza y la desconfianza que alguien como él genera —y aceptar que contar esta historia también conlleva un peso ético”.

Por su parte, Verónica Llinás interpretará a una madre que busca a su hijo, un papel que definió como una responsabilidad y un privilegio. “Me acerco al personaje desde su humanidad, no desde lo que representa”, dijo. “Me interesa su claridad, su determinación y la forma en que transforma el dolor en acción. Es una historia sobre el coraje colectivo, pero también sobre decisiones personales muy concretas”.

Por su parte, Agustina Llambi Campbell, productora de La Unión de los Ríos, agregó: “Para el equipo de la productora, hacer esta película es un enorme privilegio, por la importancia de su historia – nuestra historia – hecha pura pulsión cinematográfica en el maravilloso guion que escribieron Santiago Mitre y Mariano Llinás, y por cómo reverbera en la actualidad; por la posibilidad de trabajar junto a un elenco y equipo de viejos y nuevos cómplices, con un talento y entrega sin igual; por acompañar la visión y liderazgo de Santiago en un nuevo capítulo de su indispensable camino como cineasta y por la generosa e incondicional confianza de Netflix. En el momento crítico que atraviesa nuestro cine, asumimos el privilegio con responsabilidad, gratitud y la alegría irrenunciable de hacer cine”.

Con respecto a los 12 de la Santa Cruz, el sitio Marcas de la Memoria rememora:

El 8 de diciembre de 1977 en la Iglesia Santa cruz, un grupo de madres se reunió con otros familiares para terminar de armar la segunda solicitada que publicarían pidiendo por sus hijos e hijas.

Este grupo, que se reunía regularmente, había sido infiltrado por la Armada. El teniente de fragata Alfredo Astiz, bajo el nombre de Gustavo Niño, comenzó a participar en las misas, actos y reuniones de familiares alegando ser hermano de un desaparecido.

Ese 8 de diciembre, Astiz se retiró de la reunión señalando con un beso a las personas que el Grupo de Tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada debía secuestrar. María Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga, Alice Domon, Raquel Bulit, Patricia Oviedo, Ángela Auad de Genovés y Gabriel Horacio Horane.

Al día siguiente y en el marco del mismo operativo, fueron también secuestrados Remo Berardo, Horacio Elbert y José Julio Fondevilla. El 10 de diciembre, mismo día en que fue publicada la solicitada “Por una navidad en paz, solo pedimos la verdad” en el diario La Nación fueron secuestradas la monja de nacionalidad francesa Léonie Duquet y Azucena Villaflor.

Las 12 personas del grupo de la Santa Cruz secuestradas en esos tres días fueron llevadas a la ESMA. Gracias a distintos testimonios de sobrevivientes se sabe que estuvieron allí poco tiempo.

El 20 de diciembre de 1977, aparecieron en distintas playas al sur de la provincia de Buenos Aires, entre los balnearios de Santa Teresita y Mar del Tuyú cadáveres que habían sido arrastrados por la corriente del mar y que fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle, Pcia. de Buenos Aires. Veintiseis años más tarde, el juez Horacio Cattani autorizó al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) a realizar excavaciones en dicho cementerio. Finalmente, en 2005 fueron identificados los cuerpos de Azucena Villaflor de De Vicenzi, Mary Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga, Léonie Duquet y Ángela Auad y se pudo determinar que habían sido víctimas de un “vuelo de la muerte”, permitiendo reconstruir las distintas instancias del circuito represivo.

Las cenizas de Azucena Villaflor fueron esparcidas en la Plaza de Mayo y en el solar de la Iglesia Santa Cruz fueron enterrados los restos de Mary Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga, Léonie Duquet y Ángela Auad. El resto de las víctimas de los secuestros de la Santa Cruz continúan desaparecidas.

J.C.
Foto: @linaetchesuri – @launiondelosrios

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