El funcionamiento normal de una ciudad implica el consumo de recursos y la producción de enormes cantidades de desechos que no siempre puede controlar. Arrojada a los ríos o amontonada en los alrededores, la basura contamina el entorno y altera su capacidad para generar nuevos recursos naturales.
La ciudad consume permanentemente agua potable para uso doméstico o industrial, comida para sus habitantes, combustibles, electricidad, materias primas, y productos manufacturados. Su actividad da como resultado líquidos y sólidos que pueden contaminar los ríos que fluyen al mar, pilas de basura que se reciclan o acumulan en la periferia, y polvo y gases suspendidos en el aire que se difunden hacia el exterior.
Una pila en la calle o en un río ensucia y contamina. Los materiales que generan su electricidad son sustancias nocivas que durante el proceso de degradación pueden llegar a afectar más de medio millón de litros de agua.
La fabricación masiva de productos de plástico genera problemas ambientales. Es un derivado del petróleo que una vez desechado tarda más de 200 años en degradarse.
El modelo de vida de los países más ricos del mundo induce a las personas a consumir. Deben invertir todo lo que obtienen en la adquisición de productos, a veces innecesarios, que pronto habrán de reemplazar por otros mejores y novedosos. El consumo desmedido genera enormes cantidades de desechos en las ciudades más pobladas.
Los shoppings y grandes supermercados se han convertido en un paseo habitual de las grandes ciudades. El consumo se vuelve una diversión más que una necesidad.
Los congestionamientos de tránsito vehicular, los escapes y bocinas, generan ruidos y humos insoportables que amenazan la salud y deterioran la calidad de vida en la ciudad.
Nuestra querida Ciudad de Buenos Aires no está exenta de todos estos problemas que acabo de describir y representan un enorme desafío a combatir de cara al futuro.
Graciela Godoy de Sadorin
Licenciada en Química (UBA), CONICET
Master Comunicación Científica, Médica y Ambiental UP-FARMA, Barcelona
Foto: (GCBA): Centro de Reciclado