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Atención pido señores, señores pido atención, que viene llegando una murga, que viene llegando un murgón...

En mayo del año pasado (N°12, revista El Abasto) contamos algo de la historia del candombe, la murga, los corsos y el carnaval. El candombe es de origen afro; es la tamborileada que en parte aún queda, y está resurgiendo de este lado del Río de la Plata. Éste acompaña a la murga que desfila en corsos coloridos y alegres. El rey Momo es el dios del carnaval. Tienen un antecedente afro, sin embargo de Europa viene una celebración similar. Ya los antiguos griegos celebraban con alegría sus fiestas dionisíacas (Dionisos era el dios del desenfreno, la alegría y el vino). Es una antigua tradición europea despedir el invierno alegremente.
Las murgas criollas con sus corsos y carnaval, resumimos entonces, son una mezcla de ambos orígenes, acá muy influenciadas por los inmigrantes, especialmente italianos, pero también de otros lugares.
   El alma del carnaval es la alegría, el salir de la banalidad cotidiana y convertirse en otro por un rato, pero pasándola bien. El flaco se hace gordo, la mujer hombre, el débil “Superman”... o acrecentando sus propias cualidades el duro se convierte en militar, y el mujeriego en sheik... No olvidemos que todos tenemos algo de todos, algo en común y los extremos van de la mano.
   El disfraz oculta, y da cabida a descontroles. Hay culturas (Brasil, antiguos vikingos, etc.) que aceptan (aceptaban) incluso la libertad sexual de una pareja: en el carnaval nadie es de nadie. Acá somos más calmos, tímidos, nos cuesta desenfrenarnos. Tal vez por miedo a ese desenfreno, recordemos que el fin es divertirse y pasarla bien, no violentarse. Los conjuntos tocan, alegran, bailan, y los demás nos convertimos en público, en espectadores abandonando así la posibilidad de actuar, de participar. Como un reflejo de nuestra vida social y política....

Bueno, pasando febrero y con esta introducción podemos ingresar a la nota que le hicimos a Los Chiflados del Abasto. El encuentro lo hice con “La Tana”, Lucía Marinaro, en su domicilio, o en el de su hermana Margarita, más bien, porque el de ella estaba lleno de murguistas a punto de partir para Zelaya. En realidad el encuentro fue como sacado de una película surrealista: primero “La Tana” no estaba, había salido corriendo tras un “chorro” que le había robado la cartera a una vecina. Por suerte la policía intervino a tiempo y lo atraparon, con lo cual nuestra entrevistada se tuvo que quedar declarando en la esquina. Una vez juntos hubo un par de complicaciones más. Faltaba espacio, había mucha movida porque se estaban preparando para ir al corso y para colmo se me descompuso el grabador.
    Una vez que comenzamos la entrevista “La Tana” me contó que esta murga tiene más de 50 años de historia. En sus comienzos eran Los Amantes del Perejil para cambiarse en 1950 al nombre definitivo de El Centro Murga los Chiflados del Abasto. En ese entonces, nos cuenta, que algunos de los integrantes eran Caputto, Sigliano, Chupete, Bolilla, Carlitos Hidalgo y Raúl Aguilera, su cuñado. Algunos de ellos ya “se fueron” mientras que Raúl Aguilera aún sigue como director artístico. Él era un pibe, una mascota o cebollita. Éstos al crecer pueden seguir enganchados a la murga con mayor o menor interés y dedicación, pero serán los integrantes más firmes en el futuro, lo llevan en la sangre.
    Continuando con su relato “La Tana” se presenta: el director general (el que toca el pito) es César Adrián Abruzzese, alias “El Chocho” y el director mayor en bombos de los cebollitas es Sebastián Gabriel Abruzzese, ambos hijos de ella. Entonces dice; ¿qué soy yo de esta murga?” Y espontáneamente me sale: “La madre”. A lo cual ella sonríe. Pero nos recuerda que hay más integrantes como “Ticki”, el letrista que de un toque saca letras con críticas sociales del momento con melodías, si se quiere, de los últimos hits.
      También nos informa que no siempre todo anduvo bien, entre 1975 y 1990 salieron de forma muy esporádica. Pero hoy están con muchísimas pilas intentando inundar las calles porteñas de color y alegría.

“¿Y de qué viven los integrantes?” le pregunto.
“Durante el año somos contratados por diferentes organismos como el CGP 2 Sur y el CGP 2 Norte, y empresas como los boliches de Las Cañitas que de vez en cuando nos llaman.” Pero no todos son profesionales, en realidad la mayoría lo hacen por amor al arte, por la alegría, dice. Y su hermana nos cuenta que sus hijos trabajan en la industria textil y en fletes.
Además se nota que son un grupo unido, una familia (a la italiana).
    “Ellos forman parte de un organismo agrupador del gremio que se llama Agrupación M.U.R.G.A.S. (Murgas Unidas Recuperando Alegría Siempre) y desde 1997 las murgas son patrimonio cultural, nos cuenta “La Tana” con orgullo. Y remata “lo que querría es que se declaren feriados también los lunes y los martes de carnaval que ya pasó bastante tiempo de democracia como para recuperar esto”.

Fue una entrevista muy entrecortada, pero sin embargo cálida. Y como para no romper con el toque surrealista nos llegó una noticia que puso hielo en el aire, acababa de fallecer la nona... Sin embargo, luego, entre duelos y lágrimas, la murga se presentó como había acordado y dio lo que pudo.

Rafael Sabini

Revista El Abasto, n° 21, marzo 2001.

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