Entrevista
a Carlos Trueba,
presidente desde su fundación
de la Junta de Estudios
Históricos de Almagro
Trueba,
un hombre de Almagro
Charlando con Carlos Trueba
me entero que nació
en Caballito, preside la
Junta de Estudios Históricos
de Almagro, tuvo mucha vinculación
con Balva-nera y tiene su
oficina en Monserrat -con
él bromeábamos-
si sigue acercándose
al río, pronto tendrá
un hermoso departamento
en Puerto Madero y sus cenizas
irán a parar al Río
de la Plata.
A Trueba
lo conocí primeramente
por alguno de sus libros
de los barrios Almagro y/o
Balvanera que para la revista
han servido como fuentes
para diversas notas. Personalmente
lo encontré por primera
vez acompañando los
festejos de la Semana de
Almagro en el 2003, en los
cuales nuclea una serie
de instituciones del barrio.
Ésta
fue la primera charla a
solas donde pude vislumbrar
lo que ya los libros y anteriores
contactos mostraban. Es
un hombre que conoce la
historia del barrio, acostumbrado
a delegar investigaciones,
coordinar tareas, pero siempre
poniendo el lomo más
que nadie. Su faceta de
abogado se trasluce, a mi
modo de ver, en la importancia
que le da a ciertas cosas
como pueden ser los límites
barriales. Sin embargo,
eso no lo hace rígido,
sino es simplemente un modo
de encarar el objeto de
estudio.
¿Qué
importancia puede tener
para el vecino de Almagro
hoy conocer la historia
de su barrio?
“La importancia es
que conoce las cosas que
ocurrieron en el barrio
algunos años antes.
En la escuela, por ejemplo,
donde estudia su hijo, espacio
con historia que el padre
desconoce y sólo
descubre a partir de los
estudios históricos
locales. Podrá saber
quiénes estudiaron
ahí, quiénes
fueron los profesores, quiénes
la fundaron y sabrá
que donde manda su hijo
es un lugar con cierta tradición,
cierta historia que no se
pierde de un día
para otro.
“Tal
vez no es esencial saber
porqué la calle se
llama cómo se llama,
porque en definitiva la
calle va a ser la misma.
Pero es interesante saber
el porqué de las
cosas, conocer qué
pasó antes. Hace
a la formación de
un pueblo, porque la cultura
es un segmento importante
en la vida de la gente.
Una persona con educación
y cultura tiene tendencia
a ser una buena persona;
sabiendo qué es un
prejuicio y qué puede
tener una cuota de maldad,
la cultura aporta herramientas
que permiten vivir en sociedad.”
¿Cuándo
empezó estudiando
la historia ciudadana?
“Creo que uno empieza
por el interés de
la historia local de muy
chico cuando se pregunta
por qué mi calle
se llama así. Y luego,
la que cruza, y la de más
allá. Y uno sin proponérselo
ya está sumergido
en ese estudio de historia
local.”
¿Sin
embargo, prefirió
estudiar derecho?
“Lo que pasa es que
eso fue un poco como la
tradición familiar.
Mi padre era escribano y
mi tío fue abogado,
al igual que mi hermano.
Estudiar derecho era muy
frecuente, tal vez junto
con medicina y contaduría.
Yo me enrolé en ese
pelotón. Uno con
el paso del tiempo va formándose
y termina siendo un homus
juridicus, lo cual muchas
veces viene bien pero otras
veces no. Recuerdo cuando
escribía Almagro
que lo hice por pedido de
la editora del Banco de
Boston. El trabajo más
arduo fue desarraigar mi
estilo literario del jurídico.
Me salía un escrito
judicial, y lo rompía
y salía nuevamente.
Quizá el mayor mérito
de ese libro es que salió
con un estilo tan diferente
al del derecho. Es un estilo
muy ingenuo. Muy de un fluir
del espíritu. Fue
una linda experiencia el
haber podido salir del influjo
que tiene la formación
judicial. Se podría
decir deformación
profesional, porque uno
sin querer termina pensando
todo en función de
su formación profesional.”
¿Las
juntas fueron motivadas
y apoyadas por el gobierno?
“No, fueron emprendimientos
independientes. Hay una
junta del año ´38
que es la Junta de Cala,
de San José de Flores.
Es la más antigua.
Flores siempre mantiene
ese prestigio de haber sido
la cuna donde se firmó
el pacto de unión
nacional a mediados del
siglo pasado cuando se resuelve
que el estado de Buenos
Aires vuelva a integrar
la Confederación
Argentina. Así se
vuelve a unir el país,
concretado después
con Pavón.
“En
1968 funciona el primer
Congreso de los barrios
porteños. Y a partir
de ahí comienzan
a abrirse juntas de barrios
tradicionales como Belgrano
o Barracas.
“Yo
fui secretario de la junta
central de la ciudad. Con
el quehacer de la junta
central se van creando otras
juntas. En el año
1980 se crea la Junta de
Almagro. Balvanera en los
setenta. Ahí estaba
Pereira Araite. Así
cada barrio va teniendo
su referente.
“Comienza
el gran problema. Los barrios
no siempre responden a una
misma unidad histórica.
Lo cual es cierto. Sin embargo,
ése no fue el propósito
de la ordenanza. Eso nos
permitió, tal vez
basados en una caprichosa
delimitación, que
cada barrio estudie su historia
y haga una especie de conglomerado
de instituciones respetando
una geografía determinada.
Si no delimitamos es un
caos.”
Ahí
surge el legalista...
“Claro. En un congreso
se quejaban por los límites
barriales. Yo entonces propuse
que se hiciera un trabajo
para proponer una reforma
más adecuada de los
límites barriales.
Pero no se llegó
a nada porque las polémicas
fueron interminables. Y
así se mantiene aún
la ordenanza aquella.
“También
hubo una propuesta en un
gobierno militar de ordenanza
que incluía 143 o
144 barrios. Tal vez hubiese
sido más preciso,
pero no funcionó
tampoco.
“El
mismo Castillo en Los cien
barrios porteños
menciona veintinueve barrios.
En el fondo cada persona
siente su barrio por las
tres o cuatro manzanas que
tiene alrededor. Es muy
difícil dividir.
“La
ordenanza que dividió
a la ciudad en 47 barrios
no deja de ser arbitraria.
Ahora parece que tendremos
48 barrios dado que se subdivide
Agronomía y Parque
Chas que tiene una urbanística
propia y vuelve a ser un
barrio oficial.”
Tengo
entendido que Rep cuando
dibujó los barrio
incluyó a Parque
Chas porque fue una ordenanza
de la dictadura que lo había
suprimido como barrio...
“Claro. La ordenanza
del ´68 modificada
en el 72 no pretendió
hacer 47 unidades históricas.
Fue una división
por motivos administrativos
pero con peso cultural.
Se siguieron direcciones
de cultura que ya existían
y así se delimitaron
los 47 barrios.”
El
problema creo que es cuando
un barrio está dividido
por la mitad, como es nuestro
caso en el Abasto, que es
un barrio con una fundación
propia, con un desarrollo
propio, con una unidad barrial
clara. Gallo corta el barrio..
“Es un caso muy típico.
“Antes
de la ordenanza del ´68
Almagro incluía a
Boedo. Ricardo Llanes en
los Cuadernos de la Municipalidad
hace eso. Ahora con la ley
de comunas se vuelven a
juntar. Yo les digo a los
de Boedo que vuelven a la
casa del padre. Por lo menos
por orden alfabético
Almagro va primero. Pero
no les gusta, porque Boedo
tiene su personalidad, con
su literatura, el tango,
ese hermoso barrio vecino
nuestro. Trato de crear
polémicas para discutir
un poco en el mejor sentido.
Creo también que
las polémicas hacen
que las cosas llamen la
atención y perduren.
Vaya uno a saber hasta que
punto las polémicas
entre el Grupo de Boedo
y el Grupo de Florida, más
allá de sus diferencias
filosóficas y políticas,
no fue un poco creada para
llamar la atención.
La historia de los barrios
no divide, como la historia
grande con diferencias políticas
y guerras, en cambio nosotros
podemos discutir algún
aspecto pero siempre menor.”
¿Quiere
contarnos un poco sobre
el fútbol en Almagro?
“Hasta el año
pasado el barrio del Almagro
tenía dos equipos
con su nombre en primera.
No hay otro barrio con dos
grandes clubes de fútbol,
diría, en el mundo
entero. Hay dos Manchester
en la misma ciudad. Pero
esto es en el mismo barrio.
Si bien es cierto que la
hinchada y la cancha del
Club Almagro hoy está
en José Ingenieros,
su sede está en la
avenida Medrano. San Lorenzo
de Almagro nace en el colegio
de San Antonio, México
y Treinta y Tres. A partir
de la intervención
de un sacerdote salesiano,
Lorenzo Maza, deciden poner
su nombre ante propuestas
como Cestos y canastas o
Forzosos de Almagro. Contra
la opinión del sacerdote
le pusieron San Lorenzo
de Almagro. Poco tiempo
después sale del
barrio y va a Boedo, son
«los gauchos de Boedo»
no «los gauchos de
Almagro», sin embargo
la cancha hoy tampoco está
ahí sino que en el
bajo Flores. Y el club lleva
el nombre Almagro y no Boedo.”
¿Estuvo
en algún otro barrio
aparte de la Junta Central
y la Junta de Almagro?
“Comienzo en la Junta
Promotora de Estudios Históricos
de Barrios del Oeste. Esa
era junta promotora, para
crear juntas. Y ahí
nace la Junta de Almagro.
Parte de Almagro pertenecía
hasta 1887 a San José
de Flores. Y Flores es un
barrio del Oeste de la capital.”
Rafael
Sabini
Revista El Abasto, n°
71, noviembre 2005, Historia(s).