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Emblema de Almagro
Hace más de quince años la Municipalidad convocó a las juntas para que los barrios tengan su emblema. Y en el barrio de Almagro el emblema, a mí modo de ver algo esquemático y cargado de íconos lo creó Amado Armas. Trueba lo describe: “Resume cuestiones emblemáticas. Está la basílica, una gran obra, situada en María Auxiliadora en Quintino Bocayuba e Hipólito Yrigoyen. Después la pelota de fútbol representa los clubes de fútbol. Después los guantes de box, en Castro Barros funciona la Asociación Argentina de Box, Además en la calle Pringles se hacían pesajes. La guitarra por la música popular, Gardel canta un tango a Almagro. El libro debajo de la iglesia que representa el estudio y la cultura. Y por último está el ramillete de violetas que representa a nuestra confitería tradicional. La letra A está por Almagro. Hoy veo que en algunas publicaciones con las que no tenemos una relación directa aparece y me enorgullece, porque estuve y estoy en la difusión de este emblema.”


 

Entrevista a Carlos Trueba, presidente desde su fundación de la Junta de Estudios Históricos de Almagro

Trueba, un hombre de Almagro

Charlando con Carlos Trueba me entero que nació en Caballito, preside la Junta de Estudios Históricos de Almagro, tuvo mucha vinculación con Balva-nera y tiene su oficina en Monserrat -con él bromeábamos- si sigue acercándose al río, pronto tendrá un hermoso departamento en Puerto Madero y sus cenizas irán a parar al Río de la Plata.
   A Trueba lo conocí primeramente por alguno de sus libros de los barrios Almagro y/o Balvanera que para la revista han servido como fuentes para diversas notas. Personalmente lo encontré por primera vez acompañando los festejos de la Semana de Almagro en el 2003, en los cuales nuclea una serie de instituciones del barrio.
   Ésta fue la primera charla a solas donde pude vislumbrar lo que ya los libros y anteriores contactos mostraban. Es un hombre que conoce la historia del barrio, acostumbrado a delegar investigaciones, coordinar tareas, pero siempre poniendo el lomo más que nadie. Su faceta de abogado se trasluce, a mi modo de ver, en la importancia que le da a ciertas cosas como pueden ser los límites barriales. Sin embargo, eso no lo hace rígido, sino es simplemente un modo de encarar el objeto de estudio.

¿Qué importancia puede tener para el vecino de Almagro hoy conocer la historia de su barrio?
“La importancia es que conoce las cosas que ocurrieron en el barrio algunos años antes. En la escuela, por ejemplo, donde estudia su hijo, espacio con historia que el padre desconoce y sólo descubre a partir de los estudios históricos locales. Podrá saber quiénes estudiaron ahí, quiénes fueron los profesores, quiénes la fundaron y sabrá que donde manda su hijo es un lugar con cierta tradición, cierta historia que no se pierde de un día para otro.
   “Tal vez no es esencial saber porqué la calle se llama cómo se llama, porque en definitiva la calle va a ser la misma. Pero es interesante saber el porqué de las cosas, conocer qué pasó antes. Hace a la formación de un pueblo, porque la cultura es un segmento importante en la vida de la gente. Una persona con educación y cultura tiene tendencia a ser una buena persona; sabiendo qué es un prejuicio y qué puede tener una cuota de maldad, la cultura aporta herramientas que permiten vivir en sociedad.”

¿Cuándo empezó estudiando la historia ciudadana?
“Creo que uno empieza por el interés de la historia local de muy chico cuando se pregunta por qué mi calle se llama así. Y luego, la que cruza, y la de más allá. Y uno sin proponérselo ya está sumergido en ese estudio de historia local.”

¿Sin embargo, prefirió estudiar derecho?
“Lo que pasa es que eso fue un poco como la tradición familiar. Mi padre era escribano y mi tío fue abogado, al igual que mi hermano. Estudiar derecho era muy frecuente, tal vez junto con medicina y contaduría. Yo me enrolé en ese pelotón. Uno con el paso del tiempo va formándose y termina siendo un homus juridicus, lo cual muchas veces viene bien pero otras veces no. Recuerdo cuando escribía Almagro que lo hice por pedido de la editora del Banco de Boston. El trabajo más arduo fue desarraigar mi estilo literario del jurídico. Me salía un escrito judicial, y lo rompía y salía nuevamente. Quizá el mayor mérito de ese libro es que salió con un estilo tan diferente al del derecho. Es un estilo muy ingenuo. Muy de un fluir del espíritu. Fue una linda experiencia el haber podido salir del influjo que tiene la formación judicial. Se podría decir deformación profesional, porque uno sin querer termina pensando todo en función de su formación profesional.”

¿Las juntas fueron motivadas y apoyadas por el gobierno?
“No, fueron emprendimientos independientes. Hay una junta del año ´38 que es la Junta de Cala, de San José de Flores. Es la más antigua. Flores siempre mantiene ese prestigio de haber sido la cuna donde se firmó el pacto de unión nacional a mediados del siglo pasado cuando se resuelve que el estado de Buenos Aires vuelva a integrar la Confederación Argentina. Así se vuelve a unir el país, concretado después con Pavón.
   “En 1968 funciona el primer Congreso de los barrios porteños. Y a partir de ahí comienzan a abrirse juntas de barrios tradicionales como Belgrano o Barracas.
     “Yo fui secretario de la junta central de la ciudad. Con el quehacer de la junta central se van creando otras juntas. En el año 1980 se crea la Junta de Almagro. Balvanera en los setenta. Ahí estaba Pereira Araite. Así cada barrio va teniendo su referente.
   “Comienza el gran problema. Los barrios no siempre responden a una misma unidad histórica. Lo cual es cierto. Sin embargo, ése no fue el propósito de la ordenanza. Eso nos permitió, tal vez basados en una caprichosa delimitación, que cada barrio estudie su historia y haga una especie de conglomerado de instituciones respetando una geografía determinada. Si no delimitamos es un caos.”

Ahí surge el legalista...
“Claro. En un congreso se quejaban por los límites barriales. Yo entonces propuse que se hiciera un trabajo para proponer una reforma más adecuada de los límites barriales. Pero no se llegó a nada porque las polémicas fueron interminables. Y así se mantiene aún la ordenanza aquella.
   “También hubo una propuesta en un gobierno militar de ordenanza que incluía 143 o 144 barrios. Tal vez hubiese sido más preciso, pero no funcionó tampoco.
   “El mismo Castillo en Los cien barrios porteños menciona veintinueve barrios. En el fondo cada persona siente su barrio por las tres o cuatro manzanas que tiene alrededor. Es muy difícil dividir.
   “La ordenanza que dividió a la ciudad en 47 barrios no deja de ser arbitraria. Ahora parece que tendremos 48 barrios dado que se subdivide Agronomía y Parque Chas que tiene una urbanística propia y vuelve a ser un barrio oficial.”

Tengo entendido que Rep cuando dibujó los barrio incluyó a Parque Chas porque fue una ordenanza de la dictadura que lo había suprimido como barrio...
“Claro. La ordenanza del ´68 modificada en el 72 no pretendió hacer 47 unidades históricas. Fue una división por motivos administrativos pero con peso cultural. Se siguieron direcciones de cultura que ya existían y así se delimitaron los 47 barrios.”

El problema creo que es cuando un barrio está dividido por la mitad, como es nuestro caso en el Abasto, que es un barrio con una fundación propia, con un desarrollo propio, con una unidad barrial clara. Gallo corta el barrio..
“Es un caso muy típico.
   “Antes de la ordenanza del ´68 Almagro incluía a Boedo. Ricardo Llanes en los Cuadernos de la Municipalidad hace eso. Ahora con la ley de comunas se vuelven a juntar. Yo les digo a los de Boedo que vuelven a la casa del padre. Por lo menos por orden alfabético Almagro va primero. Pero no les gusta, porque Boedo tiene su personalidad, con su literatura, el tango, ese hermoso barrio vecino nuestro. Trato de crear polémicas para discutir un poco en el mejor sentido. Creo también que las polémicas hacen que las cosas llamen la atención y perduren. Vaya uno a saber hasta que punto las polémicas entre el Grupo de Boedo y el Grupo de Florida, más allá de sus diferencias filosóficas y políticas, no fue un poco creada para llamar la atención. La historia de los barrios no divide, como la historia grande con diferencias políticas y guerras, en cambio nosotros podemos discutir algún aspecto pero siempre menor.”

¿Quiere contarnos un poco sobre el fútbol en Almagro?
“Hasta el año pasado el barrio del Almagro tenía dos equipos con su nombre en primera. No hay otro barrio con dos grandes clubes de fútbol, diría, en el mundo entero. Hay dos Manchester en la misma ciudad. Pero esto es en el mismo barrio. Si bien es cierto que la hinchada y la cancha del Club Almagro hoy está en José Ingenieros, su sede está en la avenida Medrano. San Lorenzo de Almagro nace en el colegio de San Antonio, México y Treinta y Tres. A partir de la intervención de un sacerdote salesiano, Lorenzo Maza, deciden poner su nombre ante propuestas como Cestos y canastas o Forzosos de Almagro. Contra la opinión del sacerdote le pusieron San Lorenzo de Almagro. Poco tiempo después sale del barrio y va a Boedo, son «los gauchos de Boedo» no «los gauchos de Almagro», sin embargo la cancha hoy tampoco está ahí sino que en el bajo Flores. Y el club lleva el nombre Almagro y no Boedo.”

¿Estuvo en algún otro barrio aparte de la Junta Central y la Junta de Almagro?
“Comienzo en la Junta Promotora de Estudios Históricos de Barrios del Oeste. Esa era junta promotora, para crear juntas. Y ahí nace la Junta de Almagro. Parte de Almagro pertenecía hasta 1887 a San José de Flores. Y Flores es un barrio del Oeste de la capital.”

Rafael Sabini




Revista El Abasto, n° 71, noviembre 2005, Historia(s).

 



 

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