Cecilia
Milone está
con un espectáculo de
tango en pleno corazón
del Abasto durante todo agosto.
La Morocha
del Abasto
Pantaleón es un lugar
de tango muy especial. Ya desde
afuera llaman la atención
sus trabajos fileteados, sus
carros tan trabajados y su barroca
decoración. Una cena
show “de prima”
es accesible para el bolsillo
del porteño, y además
está especialmente dirigida
a “conosurenses”
como primer segmento, pero también
para especialistas en la cultura
porteña provenientes
de otras tierras. Primero el
comensal disfrutará de
una comida típica compuesta
de entrada, plato principal,
donde la especialidad de la
casa es carne asada y postre.
Además el menú
incluye bebida y no escatiman
en la calidad del vino. Todos
los viernes se está presentando
en un espectáculo Cecilia
Milone que es una obligación
para todo tanguero de alma y
amante del cine de oro argentino.
Ella mezclará los tangos,
muy bien interpretados, con
boleros y mucho humor entre
tanto cuenta partes absurdas
de viejas películas argentinas.
Nosotros tuvimos la casualidad
de estar sentados en la mesa
contigua a una antigua maestra
de contabilidad de la cantante
que desbordaba de orgullo por
su ex-alumna que tampoco olvidó
reconocerla durante el espectáculo.
¿Cuándo
empezaste con el tango?
“Desde que me acuerdo,
yo desde muy chica, como recién
contaba en el show, sacaba con
la guitarra los temas. Sacaba
los temas, y me los aprendía
con algún bolero mezclado,
todo mezclado, porque a mí
siempre me gustó mucho
la comedia musical.”
En este
espectáculo te promocionaron
como que debutabas como cantante,
¿es así?
“¡Como cantante,
no! Yo empecé en “La
Subasta” de Mar del Plata,
en verano del año ´99.
Desde allí me presento
como cantante solista y también
produzco desde entonces yo todos
mis espectáculos, este
es el sexto.”
Te nombraron
“La morocha de Abasto”...
“¡Qué sé
yo! Es como meterte con Gardel,
no sé, me dio un poco
de miedo. Igual es honor que
alguien te diga eso. Igual yo
soy muy gardeliana, soy muy
fanática de Gardel, estoy
escribiendo un material sobre
una mujer enamorada de Gardel,
para una obra de teatro, y es
muy fuerte cantar en el Abasto,
estaba muy conmocionada el primer
día, era más que
emoción, ese día
canté “El día
que me quieras”, y lo
hice prácticamente todo
llorado, y no es un tema que
normalmente yo lloro. Leí
mucha información de
Gardel para escribir este material,
estoy muy metida en lo que es
esto del barrio y de las calles,
y de la pasión que él
tenía.”
¿Tenés
alguna anécdota que te
acuerdes en el Abasto?
“Sí, un beso, en
la estación Carlos Gardel...
Si bien no fue primer beso fue
el que vale. Es un recuerdo
muy conmovedor de mi adolescencia...”
¿Del
lugar de nacimiento de Gardel
qué opinás?
Que era francés, que
nació en Toulouse. Yo
no tengo ningún problema
con los uruguayos, mi mamá
fue fanática de Montevideo
toda la vida, entonces desde
siempre mamé que los
uruguayos son muy buenos.
Creo que es francés por
la información que he
leído, por una cantidad
de datos de la madre por cómo
solían venir los inmigrantes
en aquel entonces, por esa madre
soltera.
¿Cómo
manyás el tema del “lunfa”?
“Bastante bien, y lo utilizo,
últimamente me salen
términos lunfardescos
y yo soy una fanática
del idioma, estoy siempre estudiando,
y me gusta leer castellano y
creo que por eso me gusta el
tango que me gusta, Cadícamo,
Discépolo, son grandes
cultores de nuestro idioma,
grandes poetas y grandes dominadores
del vocablo, que al mismo tiempo
sabían mezclarlo con
el lunfardo justo para darle
la cosa natural y absolutamente
cotidiana sin que perdiera la
belleza poética y el
vuelo del idioma, así
me encanta, me seduce mucho.”
Parece
que les está yendo muy
bien. ¿Te gustaría
seguir haciendo este show más
tiempo?
“Sí, a mi me gusta
la idea de hacer un espectáculo
largo, además me gustan
los ciclos largos, porque soy
persona de teatro, yo soy cantante
antes que todo y no reniego,
pero soy gente de teatro y,
a mí la reiteración
me mejora.”
¿Con
la televisión qué
relación tenés?
“Es una relación
un poco fría con la televisión,
¿a mí sabés
qué me conmueve de la
televisión?, la masividad,
yo entiendo mi función
como un servicio, creo que acá
no somos seres superiores, es
más, creo que somos tan
sirvientes como una mucama.
Es un servicio, entretenemos,
alegramos, somos bufones, y
soy muy feliz de hacer cumplir
ese servicio. La televisión
me parece que tiene de maravilloso
esa posibilidad de entrar a
una señora triste, pobre,
sola que prendió el televisor
y la acompañaste y le
hiciste pensar en su pena, la
hiciste razonar, pero el hecho
artístico y humano definitivamente
no, y mi lugar está donde
está el público,
sea en show sea en teatro, donde
me toca.”
V.H. y R.S.
Revista El
Abasto, n°68, agosto
2005.
|