Amalia
Lavira edita una revista
de lunfardo, La vida lunfa.
Chamuyando
lunfardo
Amalia Lavira es directoria
y propietaria de La vida lunfa,
revista solidaria, de Mataderos.
Publicó tres libros de
poesía, Che barrio, Coté
en lunfardo y Buenos Aires,
verso y chamuyo.
Chamuyo extraño el de
Amalia, ya que me dejó
un poco sorprendida y algo vacía,
al reflexionar después
de nuestra charla, que las expectativas
que tenía en cuanto a
esta entrevista se redujeron
al concretarla, porque si bien
parece dedicarse por entero
a esta temática, hubo
varios puntos que no terminó
de aclarar.
¿A
qué te dedicabas antes
de empezar con la revista?
“Soy cuentista. Cuando
me liberé de los chicos
empecé un taller literario,
ahí empecé a escribir
poesía y me enseñaron
bastante a usar lunfardo.
Cuando falleció mi esposo,
en septiembre del 2000, empecé
a hacer la revista mensualmente,
ya que necesitaba dedicarme
a algo que me guste y me haga
bien. Empezó repartiéndose
por el barrio, pero ahora también
llega a muchas bibliotecas del
interior.”
Tiene
mucha circulación el
lunfardo en el interior...
“Me invitaron dos veces
a Viedma y ahí conocí
a muchos estudiosos del lunfardo,
y, es como dice Gobello: «Tres
cuartos del país habla
lunfardo».”
¿Cuál
es el límite que define
a una palabra para que sea lunfarda?
“Esa es una pregunta un
poco complicada, no sé
si te la puedo responder, eso
se lo tendrías que preguntar
a un estudioso del tema...”
¿Cómo
definirías al lunfardo?
“Es un vocabulario, un
repertorio de voces, y... su
origen en un principio se relacionaba
con la delincuencia, con el
conventillo, con lo barato,
porque uno de los primeros que
empezó a investigar era
un policía, pero en realidad
viene de los inmigrantes.”
Y en
la actualidad, ¿de dónde
creés que surge el lunfa?
“Ahora, muchas de las
palabras que usamos surgen de
los poetas o de los escritores,
por ejemplo la palabra «cronopio»
de Cortázar, las palabras
las crean los artistas y después
las usa el pueblo. O de las
creaciones en televisión,
del periodismo, como «corralito»,
de ahí surgen ahora las
palabras, es como dice Gobello
«antes el lunfardo bajaba
de los barcos, ahora baja de
la televisión».”
Pero
la palabra “Cronopio”,
¿la considerarías
lunfarda?
“Sí, yo siempre
la tomo como ejemplo para definir
que el lunfardo no solamente
viene de la delincuencia.
Pero
la palabra cronopio no tiene
un significado definido, ni
tampoco tiene un uso muy cotidiano...
Mirá cuando en las charlas
que yo doy explico esto, la
gente me entiende de lo que
estoy hablando, lo que pasa
es que hay palabras que se utilizan
solamente en algunos sectores.
Igualmente esta es una palabra
que no estás aprobada
por la Academia Porteña
de Lunfardo.”
V.H.
Revista El
Abasto, n°68, agosto
2005.
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